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ESTAFAS
Oct 30, 26
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La pirámide que nunca muere: de Ponzi a Clae, la avaricia sigue estafando

Recuerdo de la caída de Refisa y Clae. Especialista advierte que los esquemas piramidales siguen vigentes, ahora por internet, ante un Estado que hace poco por proteger al consumidor.
Opinión

Han pasado años de lo de Refisa y Clae, que estremeció al Perú y a miles de gentes que creyeron en el dinero fácil y sucumbieron a lo que se conoce como «Efecto Piramidal».

Me tocó un rol que, la verdad, asumí para tratar de rescatar en algo, con «Junk Bonds», el saldo que aún se tenía en dinero y activos, pero todo fue, a mi pesar, en vano. Más bien, como yo había denunciado que esto de Clae era una pirámide, al tratar al menos de resolver lo poco que quedaba con los más necesitados, parte de la prensa, como siempre, me atribuyó una conducta no apropiada, pero jamás pudieron probar nada, por mi profesionalismo, capacidad y manera de ser de siempre. Pero fue muy penoso y desconsolador. Hoy siguen los timos, ahora por internet y con hackers, y siempre es lo mismo: la avaricia y el ni siquiera comprender que el ahorro, y por ende el consumo futuro, debe tener un interés, aunque eso que llaman usura ha sido un enorme problema durante cientos de años. Pero vaya que siguen los problemas. Por eso he decidido, y sistemáticamente, usar el medio escrito para poner nuevamente en guardia a la gente, ya que las estafas, penosamente, continúan y porque los gobiernos hacen poco o casi nada por el «consumidor», y el Congreso ya ni siquiera parece tener una Comisión de Defensa del mismo.

Pensiones y privilegios

Peor aún, han permitido por años el tema de las AFP: de reclutar a más de un millón de personas hace ya tantos años (1993), hoy aportan al SPP menos de la mitad y con solo un 10 % de ahorro, un costo de un 30 % en comisiones y seguro adelantado contra el trabajador, el «Valor Cuota» complicado de rentabilidad y una posibilidad cruel de «burbuja» en los mercados de valores. Si hoy las pensiones de reemplazo ni llegan al 50 % para el trabajador, la cosa puede ser de pérdida total; además de ese seguro compulsivo, que es de muy poco monto.

Para colmo, y solo como muestra de lo increíble que sucede en el Perú, el seguro de defunción de las AFP es exiguo y a una señora congresista, que es política por años, se le pagó S/ 62,000 por la muerte de un familiar, además de otro seguro menor. Preguntada por el tema, la señora señaló que ella no sabía de este beneficio determinado por la Mesa Directiva del anterior Congreso. Es decir, un llamado «Fringe Benefit» de esta entidad que, la verdad, ha sido un desastre en todo sentido, con un presupuesto desmesurado y con leyes de gasto que dan repudio.

Banca, usura y tasas

Pero empecemos con este post que escribí hace años, y léanlo bien. Es impresionante que esto haya sucedido y que aún se mantengan vigentes las «estafas» y, en el colmo de los colmillos, un sistema financiero protegido por la SBS y por el BCRP, que usa el gota a gota delincuencial y supuestos 500 mil demandantes que claman por crédito a los bancos protegidos por su Asbanc, de los cuales 4 son oligopolios y pagan desde el año 1991 tasas de ahorro negativas y cobran más que la inflación por créditos y, encima, Yape, Plin y hasta business en la C/V de moneda extranjera. Y se quejan de que una ley vigente que trata de morigerar la «usura», inexistente para ellos por ley, con más del 100 % anual es pérdida, y quieren libertad para que el «mercado» les fije tasas, pues los «clientes» van donde los informales, que cobran impunemente desde el 500 % al 10,000 % anual.

Es impresionante cómo defienden a los banqueros los gobiernos y parte de la opinología, y nada que ver con el ahorro, que es necesario. Y por supuesto, hasta la Keiko ha entrado con esta derogación de la ley antiusura con una facultad solicitada al Congreso, y la pobre dijo que, si no le daban el VB, sacaba una ley. Qué terrible asesoramiento debe tener esta señora. Dicho esto, aquí el post que publiqué en mi portal de Finanzas y otros el 13 de mayo del 2007.

El post: la delincuencia en la era de internet

Desde que se volvieron famosos el internet y los celulares, vaya que la delincuencia se ha expandido fuertemente. Ayer, para el asombro del mundo, hubo un ciberataque de hackers a más de 70 países, lo que señalaremos luego.

¿Qué es una estafa?

El caso es que la estafa es un delito contra la propiedad o el patrimonio. En ocasiones se asimila al fraude, el timo y el engaño. De acuerdo con lo establecido en términos generales por las diferentes legislaciones, este delito se describe como un acto de daño o perjuicio sobre la propiedad o el patrimonio de otra persona.

Por lo general, estos delitos se consideran de menor gravedad que otros (tales como el homicidio o el abuso sexual), pero la variedad de modalidades hace posible causar tal nivel de daño a otros que las penas llegan a ser extremadamente altas para el criminal.

Las 10 estafas más grandes de la historia

En el blog Sopitas.com, en 2012, se señalan las 10 mayores estafas de la historia, al decir del diario español La Vanguardia:

N.º Caso Lo que ocurrió
1 La (dizque) venta de la Torre Eiffel Víctor Lustig se hizo famoso por haber vendido el emblema parisino. Aprovechó que los medios publicaron los problemas de mantenimiento de la estructura y se hizo pasar por un funcionario que debía vender toda la chatarra de la Torre Eiffel. Buscó a posibles interesados, juntó adelantos (y sobornos) y después perpetró su timo.
2 El maratonista-móvil En 1904, durante los Juegos Olímpicos de Saint Louis (EE. UU.), Frederick Lorz, un corredor de ese país, fue el primero en cruzar la meta en la maratón; sin embargo, su artimaña fue descubierta: corrió los primeros 12 kilómetros, pero luego se subió al coche de su entrenador y se bajó cerca de la meta para proclamarse ganador. ¡Qué tal vivazo!
3 El «Capitán» Köpenick Hacerse pasar por alguien es algo muy común (en México hay varios que se hacen pasar por políticos) y ocurre desde hace muchísimo tiempo. Chequeen esto: en octubre de 1906, el zapatero alemán de 56 años Wilhelm Voigt compró un viejo uniforme de capitán y reclutó a un pelotón en Köpenick para conformar su nueva identidad, la de un militar de Prusia. Voigt se dirigió a Berlín y ordenó la detención del alcalde y del tesorero municipal. Se dictó una orden de sentencia de cuatro años de prisión para el suplantador, aunque posteriormente fue indultado y solo fueron dos años de cárcel.
4 El hombre de las ocho personalidades Su caso fue retomado en el cine por el mismísimo Steven Spielberg en la película «Atrápame si puedes». Frank Abagnale suplantó ocho veces su identidad y canjeó cheques falsos por 2.5 millones de dólares. Hoy en día (irónicamente) dirige una compañía financiera de consultas sobre fraudes. ¡Toooing!
5 La estafa Ponzi Carlo Ponzi fue un timador que inventó el método de la «estafa piramidal», la que consiste en buscar inversores que convenzan a más inversores y así, y así, y así… (¿les suena familiar? ¿Clae, Refisa en el Perú?). Aquí, la inversión de los últimos es la ganancia de los primeros. Creó la empresa Securities Exchange Company, con la que prometía intereses del 50 % en 90 días: una oferta a la que pequeños y grandes inversionistas no pudieron resistirse. Acompañamos la imagen del esquema de Ponzi adjunta en este post.
6 El muerto viviente Ferdinand Demara, un hombre estadounidense, fingió su suicidio varias veces, todo para suplantar la identidad de sus excompañeros de la Armada de los Estados Unidos. Se le conoció como «El gran impostor» y el engaño más grande que perpetró fue hacerse pasar por un cirujano.
7 El «hijo» de Sidney Poitier David Hampton decidió que él sería el retoño del actor Sidney Poitier, y eso para entrar en la famosa disco Studio 54 de Nueva York. Siguió engañando a muchas personas de la élite de Hollywood, como Melanie Griffith o Calvin Klein, para poder vivir en sus casas y pedirles dinero prestado.
8 Los 50 millones de Bernard Madoff En la década de 1960, este señor creó un fondo de inversión libre que estuvo activo durante 20 años. Mediante el método de la «estafa piramidal» se embolsó ¡500 millones de dólares! Tiempo después se descubrió la trampa y Madoff fue condenado, en 2009, a 150 años de prisión. Este delincuente jamás ha mostrado signos de arrepentimiento alguno.
9 Negocios turbios En esta ocasión no hablaremos de la mamá de Chucky Elba Esther, sino de Nick Leeson. En 1995 provocó la quiebra del Banco Barings, una financiera británica que tenía como clientes a la Reina de Inglaterra o a Napoleón III. Leeson hacía ver que invertía por otros, pero en realidad usaba el dinero de Barings. Cuando los negocios empezaron a fallar, Nick abrió una cuenta secreta, la 88888, para recuperar el dinero perdido con nuevas operaciones (el método Gordillo). Su historia fue llevada al cine en «Rogue Trader», con Ewan McGregor.
10 Un premio al playback ¿Se acuerdan de Milli Vanilli? Este dúo pop, conformado por Fabrice Morvan y Rob Pilatus, allá por 1988 en Alemania, se llevó el Premio Grammy 1990 en la categoría de Artista Revelación del Año. Sin embargo, meses después, el productor del dúo afirmó que Morvan y Pilatus no cantaban los temas, sino que solo hacían playback y ponían la imagen de los discos. ¡Ttttsss…!

El efecto Ponzi

En internet uno encuentra muy bien explicado que el Efecto Ponzi es una operación fraudulenta de inversión que implica el pago de intereses a los inversores con su propio dinero invertido o con el de nuevos aportantes. Este sistema consiste en un proceso en el que las ganancias que obtienen los primeros inversionistas son generadas gracias al dinero aportado por ellos mismos o por otros nuevos inversores que caen engañados por las promesas de obtener, en algunos casos, grandes beneficios.

El sistema funciona solamente si crece la cantidad de nuevas víctimas. Por lo tanto, también se le conoce como sistema piramidal, en el cual la única manera de cubrir los altos retornos es por medio del dinero de otro participante de la pirámide. Este sistema no invierte en instrumentos financieros, sino que redistribuye el dinero de unos inversionistas hacia otros. Esto lo logra en la medida en que la pirámide va creciendo; una vez que deja de entrar gente al «negocio», el estafador se ve impedido de cumplir su promesa y la pirámide se cae.

En el Perú son célebres los casos de Refisa y de Clae, aunque de vez en cuando aparece en los medios uno que otro grupo defraudado con venta de terrenos, autos y propiedades que han venido pagando por partes. Aunque varios sistemas similares existieron anteriormente, el nombre de este plan procede del estafador italiano Carlo Ponzi y del fraude que realizó en los años 1920, que alcanzó mayor repercusión que otras maniobras parecidas del pasado.

 

La historia de Carlo Ponzi

Carlo Ponzi era un emigrante italiano que llegó a Estados Unidos alrededor de la década de 1920. De muy bajos recursos, como la mayor parte de los inmigrantes que llegaban a dicho país, al poco tiempo «descubrió», gracias a un correo que recibió de Italia, que los cupones de respuesta internacional de correos se podían vender en Estados Unidos más caros que en el extranjero, por lo que el tipo de cambio terminaría por producir ganancias. Así que se esparció el rumor, muchos decidieron no quedarse fuera del negocio y apoyaron a Ponzi con capital.

Pero aunque Ponzi estuviera recogiendo abrumadoras sumas de dinero y la gente hiciera colas para confiarle sus ahorros, en realidad no estaba comprando los cupones; estaba pagando beneficios de hasta el 100 % en tres meses utilizando el capital de los sucesivos nuevos inversionistas.

Ponzi convenció a amigos y a sus asociados de que apoyaran su sistema en un principio, ofreciendo un retorno del 50 % en una inversión a 45 días. Algunas personas invirtieron y luego obtuvieron lo prometido en el lapso acordado. La noticia se empezó a esparcir y el promedio de inversiones comenzó a crecer. Ponzi contrató agentes y pagó generosas comisiones por cada dólar que pudieran traer. En febrero de 1920, Ponzi obtuvo unos US$ 5,000, equivalentes a US$ 58,000 actuales (2013).

En marzo ya tenía unos US$ 30,000. La histeria masiva se estaba construyendo y Ponzi comenzó a expandirse a Nueva Inglaterra y Nueva Jersey. En su tiempo, los que invertían obtenían grandes beneficios, y estos inversores regaban la voz y motivaban a otros a invertir.

Ya para mayo de 1920 había logrado recaudar unos US$ 420,000. Ponzi comenzó a depositar su dinero en el Hanover Trust Bank of Boston (un pequeño banco italoestadounidense en la calle de Hanover y, más que todo, al norte de la calle Italiana), con la esperanza de que, a lo largo del tiempo, pudiera convertirse en el presidente del banco o imponer sus decisiones sobre este; en realidad logró controlarlo al comprar sus acciones.

En julio de 1920 ya tenía millones. Muchas personas vendían o hipotecaban sus casas con la esperanza de lograr altos intereses. El día 26 de ese mes gran parte del plan comenzó a hundirse después de que el Boston Post cuestionara las prácticas de la empresa de Ponzi. Finalmente, la empresa fue intervenida por el Estado, que detuvo todas las nuevas captaciones de dinero. Muchos de los inversores reclamaron enfurecidos su dinero, momento en el cual Ponzi les devolvió su capital a aquellos que lo solicitaron, lo que causó un aumento considerable en el apoyo popular hacia él: muchos le proponían que se adentrara en la política. El emporio y los sueños de Ponzi crecieron aún más porque hasta planeaba manejar un nuevo tipo de banco, en el cual las ganancias se repartieran por igual entre los accionistas y quienes ingresaran dinero en la entidad. Hasta planeó reabrir su empresa bajo un nuevo nombre, «Charles Ponzi Company», cuyo principal objetivo era invertir en empresas alrededor del mundo.

Gracias a este esquema, Ponzi comenzó a vivir una vida llena de lujos: compró una mansión con aire acondicionado y un calentador para su piscina, y además trajo a su madre de Italia en primera clase. Muy pronto, este inmigrante de bajos recursos obtuvo no solo una gran cantidad de dinero, sino que se colmó de los lujos más extravagantes para su esposa y para sí mismo.

En agosto de 1920, los bancos y medios de comunicación declararon a Ponzi en bancarrota. Él mismo confesó más tarde que en 1908 había sido partícipe de un engaño muy similar en Canadá, que ofrecía a los inversores grandes beneficios.

El gobierno federal de los Estados Unidos intervino finalmente a Ponzi y, descubierto su fraude, fue enviado a la cárcel, pero tuvo que ser liberado ya que pagó su fianza en dos prisiones distintas y decidió continuar con su sistema, convencido de que lo podía sostener. Muy pronto el sistema cayó y los ahorristas perdieron su dinero. La mayor parte de las personas no obtuvo los beneficios, y muchas de ellas reinvirtieron su dinero en la trampa. Ponzi, aunque fue enviado de vuelta a Italia y a pesar de que se descubrió su maniobra, fue aclamado por muchos como un benefactor.

Los esquemas Ponzi reciben muchos nombres: «Esquema Célula», «Fractal», «Esquema Burbuja», «flor de la abundancia», «telar de la prosperidad» o «Esquema de pirámide». Todos ofrecen a sus inversionistas grandes cantidades de beneficios en un corto período. El sistema puede funcionar entre un corto o largo plazo; todo depende de la cantidad de nuevos aportantes que se integren al negocio. El sistema Ponzi comúnmente está condenado al fracaso, ya que el inversor recibe poco o nulo beneficio del dinero dado en inversión.

Las características típicas

Señal de alerta Qué significa
Promesa de altos beneficios a corto plazo Rendimientos muy superiores a los del mercado, sin explicación creíble
Beneficios financieros mal documentados No hay sustento contable ni contratos claros sobre el origen de las ganancias
Dirigido a un público con poco conocimiento financiero El captador apunta a quienes menos pueden evaluar el riesgo
Relacionado con un único promotor o una única empresa Todo depende de una sola persona o razón social
Sin registro ni control de un ente regulador La empresa no está inscrita ni supervisada
Falta de una auditoría de confianza Nadie independiente verifica las cuentas

La empresa no se encuentra registrada ni controlada ante un ente regulador, como lo son los siguientes:

País Ente citado por el autor
Estados Unidos Securities and Exchange Commission
México Comisión Nacional Bancaria y de Valores
España CNMV
Guatemala Superintendencia de Administración Tributaria (SAT)
Perú Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat)
Chile Superintendencia de Valores y Seguros (SVS)
Argentina Comisión Nacional de Valores (CNV)
Colombia Superintendencia Financiera
Paraguay Superintendencia de Bancos
— Fondo de Garantía de Depósitos

Es evidente que el riesgo de inversión en las operaciones que hacen uso de esta práctica es muy alto. El riesgo crece a medida que aumenta el número de suscriptores en el sistema, ya que cada vez existen más dificultades para encontrar nuevos seguidores. En muchos países, esta práctica es un delito, ya que, para todos los efectos, resulta en un fraude.

La burbuja

Una burbuja se basa en la credulidad y el deseo de grandes beneficios, pero no es lo mismo que una trama Ponzi. Una burbuja involucra precios siempre crecientes (e insostenibles) en un mercado abierto (pueden ser acciones, precios de vivienda, el precio de los bulbos de tulipán o cualquier otra cosa).

En la medida en que los compradores estén dispuestos a pagar los precios siempre en alza, los vendedores pueden salir beneficiados. Y no se necesita un maquinador tras una burbuja. (De hecho, una burbuja puede surgir sin fraude alguno; por ejemplo, los precios de vivienda en el mercado local pueden subir repentinamente, pero caer del mismo modo por la excesiva construcción). Usualmente se dice que las burbujas se basan en la teoría del «gran tonto».

Robar a Pedro para pagar a Pablo

Cuando las deudas han vencido y no hay dinero con qué pagarlas, ya sea por mala suerte o por robo deliberado, los deudores usualmente hacen sus pagos pidiendo prestado o robando de otros fondos. Esto no se considera un esquema Ponzi, por el hecho básico de que no hay indicios de que al prestamista le fueran prometidas altas tasas de retorno bajo la afirmación de inversiones financieras inusuales. Tampoco hay indicios de que quien solicita el préstamo incremente la cantidad del préstamo para cubrir pagos a los inversionistas iniciales.

Ejemplos notables del Ponzi

El esquema, como ya hemos señalado, fue orquestado por Carlo Ponzi, quien en 1920 pasó del anonimato a ser un notable millonario de Boston en seis meses valiéndose de esta trama. Se suponía que los ingresos provenían del intercambio de cupones de respuesta internacional. Él prometía el 50 % de interés (retorno) en inversiones de 45 días o «duplica tu dinero» en 90 días. Alrededor de 40,000 personas invirtieron cerca de 15 millones de dólares en total; al final, solo un tercio de ese dinero les fue devuelto.

Además de la trama Ponzi ha habido otros esquemas históricos similares:

Caso Dónde y cuándo Cómo operaba Cómo terminó
William «520 por ciento» Miller («Unión Franklin») Brooklyn, Nueva York, 1899 Prometía 10 % de interés semanal y aprovechó las características de los planes Ponzi, como la reinversión de los beneficios de los clientes Estafó a los compradores en cerca de 1 millón de dólares y fue sentenciado a 10 años de cárcel. Tras ser perdonado, abrió una tienda de abarrotes en Long Island. Durante la investigación Ponzi, el Boston Post lo entrevistó para comparar ambos esquemas y los halló notablemente similares, aunque el de Ponzi se volvió más famoso por tomar siete veces más dinero
Baldomera Larra Wetoret (hija del escritor Mariano José de Larra) España, década de 1870 Prometía a quien le dejaba una onza de oro que en un mes se la devolvería duplicada. Operaba a la vista de todos pagando 30 % mensual con el dinero de los nuevos impositores Se dijo que llegó a recaudar 22 millones de reales; el escritor Juan Eduardo Zúñiga cifra los afectados en 5,000. Su fama trascendió fronteras (Le Figaro de París, L’Indépendance Belge de Bruselas). La quiebra sobrevino en diciembre de 1876, cuando desapareció con todo el dinero que pudo; dos años después fue detenida en Francia y condenada a seis años de prisión el 26 de mayo de 1879
Dona Branca Portugal, 1970–1984 Mantuvo un esquema que pagaba 10 % mensual de interés En 1988 fue sentenciada a 10 años de prisión. Siempre declaró que solo trataba de ayudar a los pobres, pero se demostró que había recibido el equivalente a 85 millones de euros actuales
Adriaan Nieuwoudt (Kubus Kwekery) Sudáfrica, enero de 1984 A los suscriptores se les enviaba un «activador», usado para cultivar en leche una sustancia que era devuelta a la empresa con un 30 % de beneficio sobre el dinero pagado por el activador El Tribunal Supremo de El Cabo determinó que el esquema Kubus era una lotería ilegal
Carlos Manrique Carreño (CLAE, Centro Latinoamericano de Asesoría Empresarial) Perú, década de 1980 Financiera informal que pagaba entre 80 % y 100 % anual a sus ahorristas; llegó a manejar hasta 360 millones de dólares provenientes de unas 160 mil personas En 1993 CLAE fue intervenida y luego disuelta por no poder acreditar sus supuestas inversiones ni mostrar libros contables. Manrique huyó a Estados Unidos, fue capturado y extraditado al Perú, donde estuvo encarcelado hasta 2001. Hoy está en libertad y nada se sabe de sus andanzas

 

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dennis
Formado en el Colegio La Inmaculada, Dennis Falvy es economista por la Universidad Católica, con licenciatura y bachillerato en Economía. Cuenta con una maestría en Proyectos de la UNI en colaboración con el BID y ha realizado estudios en la Universidad de Harvard, donde obtuvo una maestría en Administración. Ha ocupado puestos clave en el sector público y privado, incluyendo roles como Director de Planificación en MINCOM, Decano del Colegio de Economistas de Lima, y consultor financiero para empresas de navegación, minería, seguros, finanzas y turismo. Su trayectoria académica es amplia: ha sido profesor en ESAN, San Ignacio de Loyola, y jefe de prácticas en la Universidad Católica, además de conferencista en instituciones nacionales e internacionales. Con más de 5,000 artículos publicados, Dennis también ha dejado huella en medios de comunicación, tanto impresos como televisivos, y ha dirigido programas en TV abierta como Sentido Común, No Negociable, y A Título Personal. Su experiencia abarca roles como consultor de AID, evaluador de becarios Fullbright, y diputado nacional. Actualmente, se desempeña como asociado en Estudio Picón y continúa compartiendo su perspectiva económica a través del programa Cápsulas TV.
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