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Ene 12, 26
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El Factor Psicopatía en la Política

Director de El Minuto en Perú (Colaborador)
Opinión

En la racionalidad del siglo XXI el espanto ante la acción perversa de algunos seres humanos contra otros humanos, plantea preguntas: ¿Cómo se llegó a esto? ¿Por qué alguien no lo impide? El médico francés, Philippe Pinel, describió en 1801, el perfil del trastornado mental (manie sans délire, “locura sin delirio”) y propuso el “tratamiento moral”; el psiquiatra alemán, Julius L. Koch, identificaría en 1888 al psicópata a partir del término “psychopastiche” o alma que sufre. Más tarde, se estudiaría la psicopatía política, la que gobierna sobre millones de personas. La ciencia médica revelaría verdades similares a la cinematografía de ciencia ficción.

El gobierno de un psicópata se conoce como “patocracia”, término que utilizó el psiquiatra polaco, Andrzej Lobaczewski, quien vivió el nazismo y luego la influencia de la Unión Soviética. Explicó cómo líderes psicopáticos llegan a gobernantes, luego manipulan naciones y ejecutan injusticia social hasta con fiereza para coronar su poder. Dijo que se caracterizan por carecer de empatía, por derrochar encanto superficial y discursear con mentiras para forjar una relación de dominio. Para ello -sustentó-  deben utilizar propaganda, culto a la personalidad, persecución de personas y generación de un caos que en lo fáctico será deshumanización.

Manipulación e intimidación

En sus estudios definió las características de la patocracia: ascenso al poder vía manipulación, intimidación y seducción (no por cualidades personales); ideología muy simple que promete grandezas; culto cuasi sagrado de líder con un perfil producido para lograr seguidores fanáticos; explotación social y omisión de derechos a la ciudadanía; crueldad -necesaria- para administrar el control político; además, exposición de enemigos para eliminarlos.

Los rasgos psicopáticos de este político son la inexistencia de remordimiento, pues, no sentirá culpa alguna; manipulación a través de la falsedad, así como destreza para distorsionar la realidad; ostentación narcisista e impulsividad que lo supondrá superior a las leyes. De este modo, construirá el sistema de la ponerología (mal social). Inducirá a vivir en una sociedad con sufrimiento masivo, corrupción, colapso institucional y polarización social de alto enfrentamiento. Generará un sistema que destruye valores, pero con tendencia a la temporalidad, pues, no perdurará ni calará en toda la estructura social de una nación.

Líderes traumados

Para el profesor de psicología e investigador de la Universidad de Manchester, Steve Taylor, en el mundo actual existen líderes políticos traumados y con cero perspectivas de redención. Los denomina hiper desconectados con trastornos de personalidad y patologías mentales como narcicismo porque cultivan un gran deseo de alcanzar posiciones donde puedan acumular mayor poder. También incluye a ciertos CEOS de empresas privadas a quienes -dice- les interesa la riqueza con poder.

Explica que quienes adolecen de psicopatía tuvieron vacíos emocionales desde la niñez y que los llenan con un ego muy fuerte, así, viven atrapados en sí mismos con una incapacidad de sentir lo que sienten los demás. Algo peor, no se consideran enfermos, sino, todo lo contrario. Añade que, la religión, puede estar presente en esos casos como un elemento componente. Cuestiona al relacionamiento digital que aísla, porque fomenta una soledad perniciosa.

La psicopatía en la historia

Algunos personajes que marcaron hitos de poder enfermizo a lo largo del tiempo:
Calígula (Anzio 31.08.12 / Roma 24.01.41) El psiquiatra suizo, Carl Jung, lo estudió. Este emperador romano se creía Dios, era perverso sexual y cruel. Propuso de cónsul a su caballo.

Nerón (Anzio 15.12.37 / Roma 9.06.68) Según el estudioso austriaco, Sigmund Freud, poseía patrones de comportamiento y rasgos de personalidad comunes en psicópatas.

Adolf Hitler (Austria 20.04.1889 / Berlín 30.04.1945) Los psicólogos norteamericanos, Henry Murray y Walter Langer, lo consideraron psicópata, narcisista y sádico con esquizofrenia.

Stalin y Mussolini

Iósif Stalin (Gori 18.12.1878 / Moscú 5.06.1953) El historiador y politólogo norteamericano, Robert C. Tucker, lo describió como un psicópata con paranoia y sadismo.

Benito Mussolini (Predappio 29.07.1883 / Giulino 28.04.1945) Carl Jung, concluyó que este líder fue un hombre «duro e implacable», sin empatía y con tendencia a manipular.

Otros estudiosos consideran en este marco a varias celebridades de hoy:
Donald Trump (Queens 14.06.1946) El psicólogo norteamericano, John Gartner: trastorno narcisista, hiper ego y apatía. El español, Dr. Vicente Garrido: psicópata integrado impulsivo.

Putin y Netanyahu

Vladímir Putin (San Petersburgo 7.10.1952) El mismo psicólogo, Vicente Garrido, considera al líder ruso como psicópata integrado, pero en su caso, controlado.

Benjamín Netanyahu (Tel Aviv 21.10.1949) Ofer Cassif, filósofo israelí, lo describe como “psicópata pirómano” con afán de poder y sin ningún interés por la vida ajena.

Y, en América Latina

Nicolás Maduro (Caracas 23.11.1962) Para la psiquiatra colombiana, Laura Villamil, es autoritario y combativo, con trastorno antisocial y síndrome de Hubris (superior a los demás).

Javier Milei (Bs. Aires 22.10.1970) El psiquiatra argentino, José Abásolo, lo halla con un hiper ego, inmadurez afectiva, dificultad para formar familia, trastorno narcisista y gran violencia.

El mercado actual promueve la venta de felicidad enlatada y el éxito para todos mediante tutoriales YouTube: «Sea feliz con 1 dólar», «Manual del perfecto amante», «El solitario dichoso», «Escuche y sea rico”, pero la crueldad se ha tornado en un elemento cotidiano.

Bondadosos antisociales

El discurso noticiero que anuncia violencia como pan de desayuno y la reitera todo el día, es una ola nivel tsunami. La sociedad legitima la cultura de la psicopatía donde la extrema individualidad es más protagónica que las extremas derecha e izquierda: «Yo gano ahora, después también». La bondad es nociva para el éxito, ergo, “los bondadosos son antisociales”.

Según las reglas del Estado de derecho actuales, se puede elegir a un Hannibal Lecter en la presidencia ¡sería legal! Y, según las prerrogativas de un foro internacional, se puede otorgar un Premio Por la Paz a Drácula (personaje de la fantasía gótica). En el 2026 habrá elecciones generales en América Latina, Europa y otros lares ¿Decidirán los electores votar por quien presente un testimonio más cercano a una vida humanista y piadosa al servicio de todos?

Una sociedad creadora de inteligencia para las máquinas pero que permite psicopatía en el poder -vía democrática- debe tener un desperfecto en su sistema. La ansiedad, signo de estos tiempos, la que conduce a más jóvenes a terapias psicológicas, debe conmover e inducir a quienes toman decisiones nacionales a implementar formas de psico educación -antes que educación financiera- para construir una mejor humanidad. Es una necesidad moral y real.

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gary-ayala
Gary Ayala Ochoa. Consultor en comunicación estratégica, analista, conferencista en la Unión Europea y periodista internacional. Petitioner en la ONU (New York).
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