Opinión
Jun 26, 25
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Es ok el uso y abuso del PBI

Opinión

El PBI la verdad es que me tiene podrido. Y no es que sea un mal indicador, sino que no se hizo para medir bienestar de la economía y es más, se empezó midiendo el Producto Nacional Bruto (PNB) hace más de 80 años por Simon Kuznets, quien fue claro en señalar sus restricciones, más que nada por la distribución del ingreso.

La diferencia entre el PNB y el PBI es que en este último los extranjeros residentes contabilizaban a favor de este y sin duda eso trae distorsiones, porque el resultado podía ser a favor de la economía o salir recursos por balanza de pagos si era producto.

Otro tema es que hace esos 80 años el peso de medición era para la maquinaria y equipo, depreciaciones y cambios en la tecnología, lo que encuentra hoy en día un peso inusitado para los servicios.

En rigor si uno abre un libro de macroeconomía las restricciones son fuertes, una de ellas es que no se contabiliza la labor doméstica y tiene varias formulas para medirlo. Pero en todo caso un solo número no hace el bienestar.

Por ello y eso que he escrito al menos 5 notas sobre este tema y hay decenas que también están en desacuerdo, pero aquí se usa como algo sine qua nom, lo que es muy peligroso, y el que Alasdair Mccleod, haya entrado al tema es muy bueno.

El progreso no se puede medir

Señala él, que una definición del PBI es el desplegado en las actividades calificadas. Pero señala que el progreso no se puede medir.

Además, el «crecimiento» es fácilmente manipulable mediante el aumento del gasto público, razón por la cual los gobiernos parecen tener éxito en la gestión de los resultados económicos.

Y sigue creciendo en las buenas y en las malas, sin apenas interrupción.

Pero ojito, allí está inmersa la deuda que sirve para crecer. Como es la federal de USA que es: 37 billones de dólares.
Y entonces el mantenimiento de este estímulo ha sido productivo.
Pero la definición de actividad económica debe excluir la intervención del gobierno: al menos eso es lo que dice las definiciones clásicas prekeynesianas lo subraya.

Devaluación de la moneda

La mayor parte del crecimiento del PBI se debe a la devaluación de la moneda, una característica continua de la banca central que llevó a una corrida de las reservas de oro de la Reserva Federal en la Gran Depresión, y a una corrida de posguerra bajo el sistema de Bretton Woods que finalmente se abandonó en 1971. McCleod muestra gráficamente el PBI nominal de EE. UU. ajustado por el índice de precios al consumidor y también por el tipo de cambio del oro.

Es oficial que de 1947 a 2024, el aumento del PBI nominal fue de 117 veces. Ajustado por el IPC aumentó 8,3 veces, y por el oro solo 1,7 veces.
El oro es relevante porque es dinero legal real a pesar de que la propaganda del gobierno de EE. UU. lo denuncia, demostró tener un poder adquisitivo relativamente constante a lo largo del tiempo.

Debemos saber que el ajuste del IPC subestima la devaluación del dólar, debido a los ajustes en los insumos de precios.
Y también debemos tener en cuenta que el valor del oro ha sido suprimido y manipulado rutinariamente por los gobiernos en una política de promoción del dólar como el nuevo patrón monetario. Por esta razón, parece más volátil.

En el período de posguerra, la relación oro/dólar se mantuvo artificialmente cuando Estados Unidos vendió sus reservas de oro, que en 1948 eran de 21.682 toneladas, casi el 72% de todas las reservas del banco central en ese momento, y alrededor del 43% de todas las existencias de oro sobre el suelo.

En 1971, cuando el presidente Nixon finalmente puso fin a la paridad de 35 dólares, todo lo que quedaba eran 9.070 toneladas, menos del 25% de las reservas del banco central y solo el 12% de todas las existencias sobre el suelo. Este deterioro de las reservas de oro se consideró insostenible.

Bretton Woods

Antes de 1971, el mantenimiento de la paridad con el oro en virtud del Acuerdo de Bretton Woods era lo que estabilizaba los precios de las materias primas y los precios al consumidor. Entre 1947 y 1971, la base monetaria de la Fed se había duplicado.

Tras la suspensión de Bretton Wood, se soltaron los frenos y el dinero base se multiplicó por diez.
En consecuencia, el PBI nominal en dólares es radicalmente diferente al expresado en oro. La situación en el Reino Unido es similar a la de Estados Unidos.

Mc Cleod entonces se remonta a 100 años y muestra que el PBI nominal ha aumentado 1.034 veces entre 1900 y 2016. Medido en oro, ha aumentado solo 4,7 veces.
¿Qué nos dice entonces un crecimiento del PBI?
Que ha mejorado radicalmente con el tiempo, mucho más de lo que sugeriría un PBI ajustado al oro.

PBI es engañoso

Es una prueba más de que el PBI, como quiera que se presente, no es una guía para el desarrollo económico es engañoso.
Eso depende enteramente de cómo se utilice el volumen de crédito que constituye el PBI.
Es la tergiversación del PBI lo que ha llevado a los gobiernos a caer en las trampas de la deuda en la actualidad. El gasto público lo mejora.
Sin las trabas de los patrones oro, se alienta a los gobiernos a gastar más allá de sus posibilidades.
En Estados Unidos, los políticos no sienten la necesidad de restringir el gasto.
Bajo su administración socialista, la economía del Reino Unido está siendo conducida aún más rápidamente hacia una crisis de financiación.
Prácticamente todos los miembros del G7 se encuentran en una posición similar: Japón, Francia, Italia, Canadá y ahora incluso Alemania, además de los dos anglosajones.
El aumento de los tipos de cambio del oro frente a todas sus monedas en un momento de estancamiento económico mundial nos dice que la caída de los valores reales del PBI se está acelerando.
Esto se debe a que, en términos de poder adquisitivo, el oro es la constante relevante y son las monedas fiduciarias las que están disminuyendo.
Es la disminución del valor de las monedas fiduciarias lo que hace que las estimaciones de crecimiento del PBI sean doblemente insignificantes.
El PBI no sólo no representa progreso económico, sino que los aumentos en el gasto público corrompen aún más su valor estadístico.

¿Para qué sirve entonces el PBI?

El PBI es útil para los departamentos de tesorería del gobierno en su evaluación del potencial de ingresos fiscales.
Si sabes qué es el PBI, puedes evaluar los posibles impuestos sobre la renta, las ventas y las empresas.
Esto explica por qué los gobiernos están interesados en promover el PBI: cuanto más alto es, mayor parece ser el potencial de ingresos.
Los acreedores del gobierno también están interesados en saber cuál es, a fin de evaluar la asequibilidad de la deuda de un gobierno.
Este conocimiento es valioso para los tenedores de bonos porque los gobiernos nunca pagan intereses sobre la deuda en sus propias monedas, simplemente la acumulan con el capital.

El PBI, en particular el sector privado, debe aumentar lo suficiente como para cubrir los intereses de la deuda.
Un PBI en declive amenaza la asequibilidad, lo que lleva a un mayor riesgo de impago, lo que significa que los rendimientos de los bonos aumentarán con el riesgo.

La clásica trampa de la deuda

Esta es la razón por la que los rendimientos de los bonos siguen siendo altos y la perspectiva de tasas de interés más bajas en dólares se difiere continuamente.
Hay pues que conocer bien que es y a que nos lleva este indicador, que es usado a menudo como la panacea para las economías, mas que nada de países pequeños y con graves problemas en su parte de ideología y a donde se va con el denominado “ bienestar”.

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dennis
Formado en el Colegio La Inmaculada, Dennis Falvy es economista por la Universidad Católica, con licenciatura y bachillerato en Economía. Cuenta con una maestría en Proyectos de la UNI en colaboración con el BID y ha realizado estudios en la Universidad de Harvard, donde obtuvo una maestría en Administración. Ha ocupado puestos clave en el sector público y privado, incluyendo roles como Director de Planificación en MINCOM, Decano del Colegio de Economistas de Lima, y consultor financiero para empresas de navegación, minería, seguros, finanzas y turismo. Su trayectoria académica es amplia: ha sido profesor en ESAN, San Ignacio de Loyola, y jefe de prácticas en la Universidad Católica, además de conferencista en instituciones nacionales e internacionales. Con más de 5,000 artículos publicados, Dennis también ha dejado huella en medios de comunicación, tanto impresos como televisivos, y ha dirigido programas en TV abierta como Sentido Común, No Negociable, y A Título Personal. Su experiencia abarca roles como consultor de AID, evaluador de becarios Fullbright, y diputado nacional. Actualmente, se desempeña como asociado en Estudio Picón y continúa compartiendo su perspectiva económica a través del programa Cápsulas TV.
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