Una CBDC (Central Bank Digital Currency) es una moneda digital emitida por el banco central de un país. Funciona como dinero electrónico soberano, respaldado por el Estado y con el mismo valor que los billetes y monedas físicos. Se trata, por tanto, de dinero oficial en formato digital, equivalente a monedas tradicionales como el dólar, el euro o el sol peruano. Al contar con respaldo estatal y curso legal, ofrece ventajas como la modernización de los sistemas de pago, la reducción de los costos de impresión de billetes y una mayor facilidad para que las personas utilicen dinero digital. Sin embargo, también genera interrogantes sobre la privacidad y el grado de control que los gobiernos podrían ejercer sobre las transacciones de los ciudadanos.
El proyecto del sol digital en el Perú
En el caso del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), la moneda digital soberana (CBDC) está concebida como una versión virtual del sol peruano. Su principal objetivo es impulsar la inclusión financiera y facilitar pagos digitales seguros en poblaciones rurales o con bajos niveles de bancarización.
Estamos hablando de dinero soberano, es decir, un pasivo directo del BCRP, con el mismo valor nominal y respaldo legal que los billetes y monedas físicos. La diferencia con los criptoactivos es clara: una CBDC no es una criptomoneda ni una stablecoin. No presenta volatilidad propia del mercado, ya que está garantizada por el banco central. Como parte de su desarrollo, el BCRP implementó una prueba piloto utilizando la billetera digital BiPay, en alianza con operadores como Bitel, con el propósito de evaluar su funcionamiento en regiones con baja penetración bancaria.
En rigor, el Banco Central de Reserva del Perú decidió ampliar esta prueba piloto hasta marzo de 2027. Tras culminar la primera fase de evaluación, la entidad optó por extender el plazo al registrar un uso masivo mediante BiPay, alcanzando 4,78 millones de usuarios y más de 21 millones de operaciones, principalmente en zonas de baja bancarización.
La adopción del sistema creció con fuerza en regiones alejadas del país. El dinero digital funciona como una representación directa del sol peruano respaldada por el banco central y, a diferencia de otros instrumentos financieros, no genera intereses.
La ampliación del piloto busca analizar el comportamiento de usuarios y comerciantes a largo plazo antes de tomar una decisión sobre su eventual implementación definitiva.

La decisión del Congreso de Estados Unidos
En este contexto, leo que el portal Cato.org señala que, después de años de debate sobre las monedas digitales de los bancos centrales, el analista Nicholas Anthony considera un hecho significativo que el Congreso de Estados Unidos haya aprobado una prohibición temporal para impedir que la Reserva Federal emita una CBDC.
La prohibición fue incorporada como parte de la Ley ROAD para la Vivienda del Siglo XXI. Aunque la norma está centrada en la política de vivienda, el Congreso incluyó una disposición que prohíbe tanto la creación de una CBDC minorista como de una CBDC intermediada.
Según Anthony, esta decisión representa una importante victoria para la libertad financiera, considerando los riesgos que, a su juicio, implica la implementación de una moneda digital emitida por un banco central.
Una prohibición temporal y un debate que continúa
No obstante, la discusión está lejos de concluir. La prohibición aprobada por el Congreso tiene una vigencia limitada y expirará a finales de 2030, lo que significa que, de no renovarse, la Reserva Federal podría retomar el desarrollo de una CBDC a partir de 2031.
Esta limitación temporal resulta llamativa si se considera que el presidente Donald Trump ya había emitido una orden ejecutiva prohibiendo la creación de una moneda digital del banco central durante su administración. Paralelamente, en Estados Unidos se viene promoviendo la denominada Ley GENIUS, orientada a establecer un marco regulatorio para las stablecoins, activos digitales privados respaldados por reservas.
Todo ello demuestra que el futuro del dinero digital continúa siendo objeto de un intenso debate mundial. Mientras algunos países avanzan hacia la creación de monedas digitales soberanas para fortalecer sus sistemas de pago e impulsar la inclusión financiera, otros optan por restringirlas debido a las preocupaciones relacionadas con la privacidad, el control estatal y la libertad financiera.
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