Edward Luce, para el Financial Times, señala que el campo está totalmente abierto para Donald Trump, ya que casi nadie parece interponerse en su camino y objetivos de lo que el mismo llama “Reconstruir a los EEUU”.
Una de sus alusiones, que señaló en campaña, es que durante su primer mandato todo el mundo lo atacaba. “Pero en el semestre de la elección todo el mundo quiere ser mi amigo”, afirmó.
Y ello es verdad, pues hace ocho años, Trump enfrentó un furioso movimiento de protesta que inundó Washington y resistió su efímera “prohibición musulmana” en los días posteriores a su toma de posesión. Esta vez el silencio es total, casi nadie dijo ni pío.
Oposición indignada y desorganizada
El estado de ánimo de la oposición ha pasado de indignada a deprimida. Los demócratas están desorganizados. Nancy Pelosi, la líder demócrata tuvo como último acto significativo, ayudar a forzar a Joe Biden a dimitir el verano pasado.
Su poder era tal, que antes de eso, había destituido a Trump dos veces y mantuvo un control férreo sobre su partido. Hoy la posición predeterminada de cooperar con Trump donde pueden oponerse a él, es una receta para la división.
El bloqueo más efectivo contra Trump la última vez fue John McCain, el fallecido senador de Arizona. Si no fuera por McCain, Trump habría abolido Obamacare.
Sus opositores ya no están
De los siete republicanos que votaron en el Congreso para condenar a Trump a principios del 2021, cuatro (Ben Sasse de Nebraska, Mitt Romney de Utah, Richard Burr de Carolina del Norte y Pat Toomey de Pensilvania) ya no están.
Los otros tres, Lisa Murkowski de Alaska, Susan Collins de Maine y Bill Cassidy de Luisiana, no son suficientes para revertir la mayoría de su partido.
La Corte Suprema de hoy parece Maga con toga. En 2017, el tribunal tenía una mayoría conservadora de 5-4. Pero uno de sus jueces designados por los republicanos, Anthony Kennedy, a menudo tendía a ponerse del lado de los liberales.
Con una mayoría de 6-3 esta vez, el tribunal parece más un sello de goma que un control sobre un ejecutivo desenfrenado.
Se burla de las decisiones del Tribunal Supremo
Sorprendió el día previo de tomar el mando con TikTok, ignorando “olímpicamente” una prohibición bipartidista aprobada por el Congreso y confirmada por el tribunal la semana pasada. En rigor este analista Luces describe de manera excelente, lo que sucedió y a muchos sorprendió pues dijo Trump , que además ese TikTok lo ayudó a que los jóvenes voten por él.
El analista evoca un pasaje de Andrew Jackson, el séptimo presidente de Estados Unidos, quien supuestamente dijo “ahora que lo haga cumplir”; contra el presidente del Tribunal Supremo después de que el tribunal había prohibido la confiscación de tierras Cherokee.
Jackson ganó. Trump juega a la carta jacksoniana. Y paso por alto en una de sus órdenes ejecutivas la 14ª enmienda que otorga ciudadanía automática a cualquier persona nacida en suelo estadounidense. La pelota está ahora en la cancha del tribunal, por así decirlo.
¿Cómo hará cumplir las decisiones?
La pregunta es entonces: ¿Con qué ejército harían cumplir los jueces una decisión que Trump decidió ignorar? Y es que los jueces le dieron a Trump casi carta blanca el verano pasado cuando decretaron inmunidad presidencial para cualquier “acto oficial”, una categoría tan vagamente definida que Trump puede hacer lo que le venga en gana.
¿Requerirá de la Corte o Congreso ocupar el canal de Panamá, incluso donde hay dos Tratados vigentes? El analista Luces señala que en el 2017 el Washington Post ejemplificó la industria cuando adoptó el lema “La democracia muere en la oscuridad”.
La semana pasada agregó la declaración de misión: “Narrativas fascinantes para todo Estados Unidos”. Ha revelado que su propietario, Jeff Bezos, estuvo entre los plutócratas presentes en la toma de posesión de Trump.
Su empresa, Amazon Prime, le está pagando a Melania Trump, la primera dama, 40 millones de dólares para que la ayude a realizar un documental sobre ella misma.
¿Quién se enfrentará a Trump?
Los aliados están tan resignados hoy como eran escépticos durante el primer mandato de Trump. Angela Merkel y ahora la italiana Giorgia Meloni, estuvo presente en la toma de posesión de Trump. El primer ministro británico, Sir Keir Starmer, al igual que los demás, está haciendo todo lo posible para ganarse la simpatía de Trump.
El gobierno de Dinamarca podría haber esperado cierta solidaridad después de que Trump declarara que quería anexar Groenlandia. Sin embargo, hasta ahora las protestas han sido moderadas.
Si Trump puede codiciar el territorio de un aliado con impunidad, el único control que podría tener sobre él parecería ser él mismo. Ahora está en la cima de su poder. Pero el poder tiende a escabullirse. Ni los diamantes son eternos, parafraseando al escritor del 007 novelesco Ian Fleming.
Pero claro que es posible que en el 2026 los republicanos podrían perder el control del Congreso, momento en el que Trump se convertiría en un presidente saliente. Esa, al menos, es la historia en la que están interesados los demócratas.
Pero los oponentes de Trump deberían saber que heredarían un país muy diferente si recuperaran la Casa Blanca la próxima vez. Trump está rehaciendo Estados Unidos a su imagen. Y es que: “No es posible bañarse dos veces en el mismo río”.
La verdad que esto que se vive en la actualidad marca un hito histórico de proporciones complicadas y que por ahora Trump parece tener todas las cartas potentes del poker consigo.
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