Silvia Sgherri recientemente hizo un post esclarecedor y necesario de entender en esta etapa de un nuevo cambio monetario, que muy poca gente llega a comprender a cabalidad. La analista es investigadora visitante y profesora adjunta en la Elliott School of International Affairs de la Universidad George Washington.
Como se conoce, dos veces en el siglo pasado, los cimientos de las finanzas globales cambiaron, porque la carga que recaía sobre la maquinaria monetaria se volvió insostenible.
Hoy el auge de las stablecoins, los depósitos tokenizados y las monedas digitales de los bancos centrales (CBDCs) han emergido, pero la cuestión ya no es qué banco central emite el activo «ancla» del sistema monetario global, sino sobre cuya infraestructura circula el valor.
En 1944 en Bretton Woods, los países aliados acordaron en 1944 un dólar respaldado por oro contra el “Bancor” que proponía Keynes y los gobiernos aceptaron límites a su soberanía monetaria a cambio de tipos de cambio estables y un suministro fiable de liquidez global, proporcionada por Estados Unidos.
Tipo de cambio flotante
En 1971, a pesar que Nixon con el G7 señalaba luego de una reunión en el Smithsonian, un acuerdo monetario sensacional, este fracasó y se pasó a un régimen de tipo de cambio flotante basado en el dólar, lo suficientemente flexible para una economía global cada vez más integrada, pero con problemas y además los EEUU lograron un “Petrodólar”.
El dólar estadounidense mantuvo su dominio en las transacciones internacionales y reservas, gracias a la profundidad y seguridad de los mercados del Tesoro estadounidense, el alcance global de las finanzas estadounidenses y la credibilidad de las instituciones estadounidenses.
Hoy China es ahora el mayor comerciante del mundo; La eurozona es un importante exportador de capital; y las economías emergentes, como India y los países de la ASEAN, son centrales en las cadenas de suministro y fuentes clave de demanda energética.
Sistema monetario unipolar
Pero el sistema monetario sigue siendo en gran medida unipolar. El dólar es la mitad de los préstamos transfronterizos, alrededor del 60% de las reservas globales de divisas y más del 50% de la facturación comercial. Y, es la moneda contra la que se vinculan casi todas las stablecoins que ahora circulan.
El desajuste estructural resultante tiene consecuencias expuestos a ciclos monetarios estadounidenses, escasez periódica de dólares y choques asimétricos.
Estas vulnerabilidades son sistémicas, no episódicas, reflejadas en las brechas globales de financiación que se produjeron en 2008 con el inicio de la crisis financiera global, en 2020 durante la pandemia de COVID-19 y en 2022 cuando la Reserva Federal de EE. UU. comenzó a subir los tipos de interés para combatir la inflación.
Dinero digital
El auge del dinero digital podría romper ahora este estancamiento.
Los activos tokenizados, los pagos programables y los marcos de mensajería actualizados permiten a los estados y actores privados construir infraestructuras alternativas capaces de eludir intermediarios heredados.
Si están bien diseñados, estos rieles monetarios pueden sustentar un sistema abierto estable, ampliando el acceso, reduciendo la fricción y modernizando la envejecida infraestructura financiera mundial.
Pero existe otra posibilidad, recalca la analista, afianzar un sistema bipolar, compuesto por bloques geopolíticos rivales con estándares incompatibles.
Los pilotos transfronterizos de la CBDC de China tratan tanto de moldear las normas de gobernanza como de mejorar la eficiencia.

Soberanía digital
La búsqueda de Europa de la «soberanía digital» tiene sus raíces en preocupaciones de seguridad, derivadas de la aparente falta de fiabilidad de Estados Unidos como socio.
Las economías emergentes están construyendo nuevos acuerdos de compensación fuera de los canales tradicionales del dólar.
La tecnología está logrando así lo que la política no ha logrado: un realineamiento ascendente del poder monetario.
Estados Unidos aún tiene potencial para liderar, porque sus instituciones siguen siendo las más confiables, sus mercados de capitales los más profundos y su ecosistema de reservas activos el más fuerte.
Pero cumplir este potencial dependerá tanto de la arquitectura como de los activos.
Primacía del dólar
La amenaza a la primacía del dólar no es una moneda rival, sino la posibilidad de que la infraestructura financiera global evolucione de manera que diluya las ventajas de la apertura, incluidos los efectos de red que hacen atractivo mantener y liquidar dólares.
Por ello se hace necesario que Estados Unidos debe ayudar a construir las vías que transportarán la liquidez global en la era digital.
Esto implica modernizar la infraestructura de pagos nacionales y transfronterizos y proporcionar claridad regulatoria sobre stablecoins denominadas en dólares y pasivos bancarios tokenizados, para que los actores privados no realicen funciones cuasi-bancarias centrales sin salvaguardias.
Y significa promover: apertura, transparencia y una gobernanza fiable. Un sistema así es de interés para todos.
Vías de pago digitales
Para Europa y China, la modernización de las vías de pago digitales permitiría una mayor autonomía monetaria sin las desventajas de la fragmentación.
Para las economías emergentes, proporcionarían un camino creíble para reducir la exposición a choques externos.
Y para Estados Unidos, fortalecerían la resiliencia de la cadena de suministro, evitarían la dependencia de ecosistemas digitales rivales y aumentarían la competitividad de inversión haciendo que los activos en dólares sean programables y atractivos como garantía.
La analista Sgherri con una claridad meridiana sentencia que, de esta manera, además, incorporar estándares confiables de identidad digital y cumplimiento en la estructura financiera global ampliaría la influencia estadounidense en la diplomacia comercial y la diplomacia económica.
Liquidez, estabilidad y soberanía
Un orden monetario abierto, interoperable y basado en estándares podría finalmente ofrecer lo que ni el sistema de Bretton Woods ni el régimen de tipos de cambio flotantes pudieron simultáneamente efectuar, vale decir: liquidez, estabilidad y soberanía.
En este contexto y aunque al momento no hay información clara disponible y mucho de ello se señala a nivel especulativo, aunque con base analítica, lo que ha pasado con Venezuela y el señor Maduro y la firme decisión de que los EEUU se quedaran hasta que la situación sea viable, esto tiene no sólo que ver con temas de narcotráfico en que se señala Mexico y Colombia están involucrados, sino también el tema petrolero que EEUU reclama como suyo y que necesita de enorme inversión de sus Cias petroleras y por ende sería un arma enorme en el contexto en que países como Rusia, China, India y otros se sirven del mismo para organizar temas productivos, de comercio exterior y sin duda el tema de las divisas.
Privilegio exorbitante
Vale recordar que el expresidente francés Valéry Giscard d’Estaing calificó al dólar de «privilegio exorbitante» para Estados Unidos. El Sr. Giscard, entonces ministro de finanzas francés, no estaba pontificando sobre el poderío militar estadounidense ni sobre la capacidad industrial del país. Se refería al dólar estadounidense y su posición como moneda de reserva mundial.
En el 2014 el blog Bankinter en WhatsApp. Vía Web Financial Group S.A señalaba que:
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El ministro de Finanzas de Francia cree que se debe poder utilizar no sólo los euros, sino las divisas grandes de los países emergentes para realizar transacciones a nivel global. Los políticos y directivos de Francia se han quejado del uso del dólar en las transacciones internacionales, después de que Estados Unidos impusiese una multa de 8.830 millones de dólares en el banco francés BNP Paribas por supuestas irregularidades cometidas en la compraventa de petróleo y gas. Michel Sapin, ministro de Finanzas de Francia, ha insistido en que hace falta un reequilibrio de las divisas que se utilizan en pagos a nivel global y que el caso de BNP debe hacernos darnos cuenta de la necesidad de utilizar varias divisas.
Necesario reequilibrio
En una entrevista con Financial Times (FT), Sapin se ha quejado del uso de la moneda americana para realizar transacciones. Los europeos vendemos a nosotros mismos en dólares, como en el caso de los aviones. ¿Es necesario? ha preguntado. “No lo creo. Creo que un reequilibrio es posible y necesario, y no sólo con respecto al euro sino para las grandes divisas de los mercados emergentes que siguen formando una mayor parte del comercial internacional”, ha declarado Sapin.
FT también cita a Christophe de Margerie, consejero delegado de Total que es la mayor empresa francesa por capitalización bursátil. El precio del barril de crudo cotiza en dólares. Pero una refinería puede coger ese precio y utilizar el tipo de cambio cualquier día para acordar un pago en euros, ha insistido al periódico británico.