Cada 17 de junio, se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, una iniciativa instaurada por las Naciones Unidas, en el marco de la Convención de Lucha contra la Desertificación y Sequía en tierras áridas y semiráridas, aprobada por más de 190 naciones.
En este año, el lema es “Restaurar la tierra, generar oportunidades”, con el objetivo de sensibilizar a las personas sobre los problemas que enfrentan los ecosistemas debido a la degradación de la productividad de la tierra y la escasez de agua debido a la sequía. Cuando la tierra se degrada o sufre sequías, pierde su capacidad de sustentar la vida, lo que conlleva diversas consecuencias, desde la pérdida de cosechas hasta la migración y los conflictos por tierras.
Impacto negativo
La degradación de la tierra y la sequía están estrechamente relacionados y su impacto se extiende más allá de los aspectos ambientales; también generan repercusiones económicas y sociales, especialmente en regiones dependientes de la agricultura y ganadería. La desertificación y la sequía contribuyen al desplazamiento forzado de poblaciones, amplían la brecha de desigualdad y ponen en peligro el desarrollo sostenible de las naciones.
Según datos de la ONU, aproximadamente el 40 % de las tierras del planeta están degradadas, lo que impacta negativamente en la seguridad alimentaria, la biodiversidad y el bienestar humano. La sequía, es un fenómeno que se ha exacerbado debido al cambio climático, teniendo periodos de retorno más cortos y aumentando las llamadas sequías repentinas o veranillos en plena época de lluvias, provocando escasez de agua y afectando de manera directa a comunidades vulnerables y sus cultivos en secano, que dependen de las lluvias como en las montañas.
Restauración de los ecosistemas
La restauración de los ecosistemas degradados se posiciona como una de las acciones más eficaces para combatir la desertificación y la sequía. Este proceso implica recuperar tierras dañadas, mejorar su capacidad de retener agua y nutrientes, y promover el crecimiento de la biodiversidad. Además, la restauración contribuye a la mitigación del cambio climático, al capturar carbono y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
El Perú es un país comprometido con metas globales de restauración al año 2030 y al 2050. INAIGEM por su parte promueve la investigación en medidas de restauración de ecosistemas de montaña como los bofedales y pastizales que sirven de sustento a la economía local ganadera de las montañas. Esto, con el objetivo de determinar los efectos de medidas de restauración y también evaluar el costo beneficio de una medida frente a otras, punto importante en la toma de decisiones

Papel de las personas y gobiernos
La restauración de ecosistemas no solo es responsabilidad de los gobiernos y las organizaciones internacionales, sino también de las personas, la reducción de la contaminación, de la provocación de incendios forestales, el uso de pesticidas y otros agroquímicos, el cambio de uso de suelo, son responsabilidad de los productores agrarios y ganaderos que dependen de la tierra y el agua para vivir.
Un llamado a la acción
El Día Internacional de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía nos recuerda que la unión y la acción son esenciales para preservar nuestro planeta y garantizar un futuro sostenible para las generaciones venideras. Restaurar los ecosistemas degradados no solo revierte el daño causado, sino que también proporciona recursos vitales, fomenta la resiliencia y mejora la calidad de vida de millones de personas.
En este día, hagamos un compromiso colectivo para proteger la tierra que compartimos y para apoyar la restauración de los ecosistemas dañados. Cada pequeño esfuerzo cuenta, y juntos podemos construir un mundo más verde, saludable y próspero para todos.