Por lo actuado hasta hoy en los temas de guerra y geopolíticos, los marcadores de Brent y WTI están arriba de los US$ 100 el barril. Ello me hace recordar que las crisis de 1973 y 2020 representan los dos mayores impactos históricos en el mercado energético global, pero ocurrieron por razones opuestas: la de 1973 fue una crisis de escasez y precios altos, mientras que la de 2020 fue una crisis de sobreoferta y precios negativos.
El shock petrolero de 1973
Esta crisis reconfiguró la geopolítica mundial al demostrar, por primera vez, el poder de los países productores.
- El detonante: El estallido de la Guerra del Yom Kipur en octubre de 1973. Egipto y Siria atacaron a Israel, y los Estados Unidos, junto con varios aliados occidentales, decidieron enviar ayuda militar al Estado israelí.
- La estrategia: En respuesta, la OPEP (liderada por los países árabes) impuso un embargo petrolero total a EE. UU., Países Bajos, Portugal y Sudáfrica, además de aplicar recortes mensuales generalizados a la producción.
- El impacto en precios: El precio del barril se cuadruplicó, pasando abruptamente de unos US$ 2,90 a casi US$ 12 en cuestión de meses.
- Las consecuencias de la crisis
- Provocó racionamiento de combustible, largas filas en gasolineras occidentales y prohibición de circular en coche ciertos días.
- Dio origen a la estanflación (alta inflación combinada con estancamiento económico).
- Obligó al mundo a buscar eficiencia energética y diversificación, impulsando, entre otras medidas, la energía nuclear en Francia y el uso de autos más pequeños.
La crisis de 2020: cuando el petróleo llegó a precio negativo
Esta crisis fue un evento de corte puramente técnico y logístico derivado de una parálisis mundial.
- El detonante: La pandemia global de COVID-19. El confinamiento de miles de millones de personas y la suspensión de vuelos y transporte paralizaron el consumo mundial de energía de forma instantánea.
- La estrategia fallida: Mientras la demanda caía en picada, Rusia y Arabia Saudita rompieron negociaciones en marzo y desataron una guerra de precios, aumentando la producción e inundando aún más un mercado que ya no consumía petróleo.
- El impacto en precios: El 20 de abril de 2020, el barril de referencia estadounidense (WTI) cayó por primera vez en la historia a precios negativos, cerrando en -US$ 37,63.
- Las consecuencias:
- Los tanques y barcos de almacenamiento en todo el planeta se saturaron por completo.
- Al no haber dónde guardar el crudo y ser muy costoso apagar los pozos, los productores tuvieron que pagar a los compradores para que se llevaran el petróleo.
- Provocó oleadas de quiebras en empresas petroleras, especialmente del sector shale en EE. UU., antes de que la OPEP+ acordara un recorte masivo e histórico para estabilizar el mercado.
Dos crisis, dos escenarios completamente opuestos
Las crisis de 1973 y 2020 muestran que el mercado petrolero puede entrar en una situación extrema tanto por la falta de oferta como por un exceso de producción acompañado de un desplome de la demanda.
En 1973, el problema central fue la escasez artificial de petróleo provocada por decisiones geopolíticas y recortes de producción. En 2020, en cambio, el mundo enfrentó un exceso masivo de oferta en medio de una paralización económica sin precedentes.
Comparativa rápida
| Característica | Crisis de 1973 | Crisis de 2020 |
| Naturaleza del problema | Escasez artificial de oferta. | Exceso masivo de oferta y desplome de la demanda. |
| Causa raíz | Conflicto político y geopolítico: Guerra de Yom Kipur. | Emergencia sanitaria mundial: pandemia de COVID-19. |
| Comportamiento del precio | El barril se multiplicó por 4. | El barril cayó a territorio negativo (-US$ 37,63). |
| Efecto inmediato | Gasolineras vacías y largas filas para repostar. | Tanques de almacenamiento llenos al límite de su capacidad. |
El petróleo y el peso de la geopolítica
Por lo actuado hasta hoy en materia de guerras y conflictos geopolíticos, los precios del Brent y WTI han vuelto a colocarse en niveles que recuerdan que el petróleo continúa siendo un activo estratégico para la economía mundial.
La experiencia histórica demuestra que detrás de cada movimiento brusco del precio del crudo no existe necesariamente una sola causa. La oferta, la demanda, los conflictos internacionales, las decisiones de los países productores y las condiciones económicas globales pueden combinarse para generar escenarios extremos.
