En una memorable y absurda reciente fotografía de Julio Velarde en las redes, el caballero este señala que no es misión del BCRP comprar minerales y sigue mintiendo al promocionar a las RINS con US$ 100,000 millones y son US$ 92,000 millones que tienen inmersas en su composición las Obligaciones de corto plazo con residentes con casi US$ 25,000 millones y señala en una foto de marras (que ya hemos publicado en otro post) que tiene 7% de oro en las RINS, el doble que el promedio mundial cuyo tamaño de toneladas métricas de oro y sus RINS son inmensas. Y además las características del oro físico en Estados Unidos, Alemania y Reino Unido que guarda como 400 mil barras de oro de 70 países, lo que es absolutamente incomparable con esas reservas de 34.7 toneladas métricas valoradas hoy contablemente a unos US$ 4,000 dólares la onza troy. ¡Qué manera de jugar con indicadores absurdos y obsoletos! Y el mismo Velarde, tan confuso en estos temas, al aseverar que Estados Unidos y Alemania no compran oro por años y que a los germanos ese metal no les sirve para mucho. ¿Sabe este sujeto algo del Bundesbank? ¿Y dice haber estudiado en Alemania? ¿Y sacó su maestría?
Esto es falso, pues lo que no declara este tergiversador y acomodador de cifras es que el valor primigenio del oro, adquirido antes del 2006, año en que asumió la presidencia del BCRP, era de apenas US$ 1,432 millones y a la fecha, por un ajuste meramente contable —pues la cantidad es la misma: 1.1 millones de onzas troy—, el cuadro 22 de la Nota Semanal detalla US$ 4,929 millones de valor en oro físico «ajustado»; es decir, la valorización contable del metal precioso desde su adquisición es de 244% y el funcionario usa ese indicador macro para promocionar el 7% que sale en una gráfica, lo que resulta espantoso, dados los volúmenes que compara este individuo tergiversador.
Tal vez por sus 75 o más años, juega con los guarismos y desinforma; además, se comenta que su salud no está nada óptima y que acepta un quinquenio para licenciarse y colocar a su segundo al mando, tal como desea. Algo que ha ejecutado infamemente Porky con la alcaldía limeña.

Por qué los bancos centrales apuestan por el oro
Tomo profesionalmente a Carlo Prego de Xataka, quien afirma que el oro representa aproximadamente la quinta parte de todo el oro extraído por la humanidad a lo largo de la historia y que posee un mismo dueño: los bancos centrales de los diferentes países, organismos que lo han convertido en pieza clave de sus reservas atraídos por su seguridad, liquidez y rentabilidad. Velarde odia, estupidiza y ridiculiza al metal oro desde hace años; sabe Dios el porqué.
Y es que el metal dorado no es sólo uno de los activos más codiciados que existen. Para los institutos emisoristas representa asimismo un instrumento fiable, de ahí que a lo largo del orbe hayan decidido apostar por él para sus arcas. Tanto es así que el World Gold Council (WGC) calcula que, en conjunto, estas entidades poseen alrededor del 20% de todo el oro extraído a lo largo de los siglos.
Con echar un vistazo a las estadísticas de instituciones como el FMI, tomamos nota de que no todos se apoyan de igual forma en el oro. Al cierre del primer cuatrimestre de 2026, Estados Unidos atesoraba unas 8,133 toneladas que representaban el 83% de sus reservas nacionales, mientras el gigante asiático sumaba 2,313 toneladas con un peso de poco más del 9% en sus arcas.
Bruno Venditti, en la plataforma ‘Visual Capitalist’, señala que hay que clasificar a una veintena de naciones atendiendo básicamente a dos valores: el tamaño neto de sus reservas auríferas, medido en toneladas, y el peso que este elemento precioso tiene en el conjunto de los recursos internacionales de sus bancos centrales, en los que además de lingotes se pueden incluir otros activos, como divisas extranjeras, bonos y valores gubernamentales.
Sus datos se basan en las estadísticas publicadas por el WGC a cierre del periodo pasado y resultan reveladoras. Si hablamos de la cantidad de metal custodiado, destacan Estados Unidos (8,133 t), Alemania (3,350), Italia (2,451), Francia (2,437), Rusia (2,326), China (2,306) y Suiza (1,039); pero la perspectiva cambia si tratamos el peso porcentual que dichos activos ostentan en las reservas bancarias centrales.
Si nos fijamos en la participación del metal en los fondos, la fotografía es sensiblemente distinta. Sigue dominando la Unión Americana, país en el que representa el 82%, más o menos igual que Alemania y solo ligeramente por encima de Francia e Italia (79%); pero en China ese porcentaje desciende al 8,6%, al igual que en Japón. En territorio helvético el peso relativo también es reducido, del 13,6%.
Eso sí, a la hora de manejar los datos (sobre todo el ranking) hay que tener presente un hándicap clave: al cierre de 2025, el WGC no disponía de información de todos los estados. Le faltaba, por ejemplo, la referencia de qué peso representaban las 2,326 toneladas de oro de la Federación Rusa en el conjunto de sus reservas bancarias. En la lista del WGC destaca también Canadá, que hace más de una década optó por desprenderse de su stock oficial y apostar por otros instrumentos.
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Como se ve, el oro es el oro y siempre atrae controversia y gente que por años de años cree en él. Eso sin duda alguna, y vaya que no les falta razón. Pero Velarde, que por su trayectoria no sabe un ápice de minería, vaya que es tozudo y cree que la misión del BCRP no es la rentabilidad de sus activos, cosa que es obvia y jamás aconsejaríamos invertir reservas en activos de riesgo, pero tampoco en dólares que, aunque sean líquidos, pierden valor. ¿No le enseñaron esto en la Universidad del Pacífico, en Alemania o en Brown University, señor Velarde? Pues pregunte al menos a sus colegas de banca central, pues usted está pésimamente informado y ha dejado de ganar al menos US$ 25,000 millones en la Posición de Cambio del BCRP, algo que usted trata de ocultar con mañas económicas, pero la verdad se sabrá, señor Velarde.
Lo mismo ocurre con el Fondo de Estabilización Fiscal (FEF), que usted dejó reducido en el año 2020 a sólo un millón de dólares de los US$ 9,100 millones iniciales, y que tampoco supo rentabilizar como hizo el FEES chileno, a pesar de ser un encargo del Ministerio de Economía y Finanzas al BCRP. ¿O estamos mintiendo, señor Velarde?