La fiscal de la Nación, Delia Espinoza acaba de dar una medida que favorece claramente a la corrupción: ha sacado al fiscal Vela, de la coordinación de las fiscalías de lavado de activos (luego al fiscal Chávez Cotrina). Lo que se esperaba de ella era que fortaleciera a fiscales como Vela y Pérez, y nunca que se sumara al injusto cargamontón contra ellos.
La fiscal Espinoza se ha olvidado que toda medida debe justificarse en principios de racionalidad, necesidad, ponderación, etc., los mismos que juegan a favor de Vela.
Difícil, pero lo que correspondería es que la ciudadanía imponga el regreso de Vela al cargo, como lo logró frente al hoy destituido Chavarry. También se espera la reacción de los fiscales supremos Sánchez, Ávalos y Villena.
La única explicación es que la fiscal Espinoza crea que así está haciendo méritos con el Congreso, el que tiene en curso una denuncia constitucional contra todos los fiscales supremos.
Qué diferencia este tipo de actuación de la nueva fiscal de la Nación, con las declaraciones de la nueva presidenta del Poder judicial, Janet Tello, que ha parado en seco a un Congreso que se siente equivocadamente el primer y único poder del Estado.
Postada: No he dicho que se les separa de los casos Odebrecht, continúan, pero debilitados, porque sacar a Vela de lavados es otro golpe. Puede ser globo de ensayo: primero muevo lavado y después Odebrecht. Las declaraciones de la Fiscal sobre Vela y Pérez han sido nefastas. Pudo ser al revés: declaraciones a favor de ellos, aumentarles el presupuesto, pedir al PJ que nombre más jueces a exclusividad. Preocupante.