Una denuncia recibida por HCC Noticias advierte sobre un posible brote de sarampión entre trabajadores del Hospital de Emergencias José Casimiro Ulloa, situación que, según fuentes del propio sector salud, no estaría siendo comunicada con la suficiente claridad al personal ni a los pacientes.
Médicos y enfermeras consultados, quienes solicitaron mantener su identidad en reserva por temor a posibles represalias laborales, señalaron que existirían trabajadores que habrían presentado síntomas compatibles con la enfermedad. Sin embargo,
Las fuentes cuestionan, además, algunos procedimientos utilizados para atender a personas que llegan con fiebre, erupciones y otros signos que podrían corresponder al sarampión. Según sus testimonios, algunos pacientes permanecerían durante horas en zonas comunes mientras se define quién debe realizar el registro y evaluación correspondiente.
Pacientes con síntomas en zonas de tránsito
Una de las situaciones relatadas por las fuentes resulta especialmente sensible: pacientes con sospecha de una enfermedad altamente contagiosa permanecerían en pasadizos o áreas compartidas mientras esperan atención.
Los trabajadores consultados sostienen que, en determinados casos, pacientes habrían sido enviados a sus domicilios con diagnósticos iniciales diferentes, entre ellos alergias o dengue, sin que se descartara oportunamente el sarampión.
Uno de los testimonios recogidos por HCC Noticias afirma que incluso un médico habría indicado a un paciente que padecía dengue y le recomendó regresar a su vivienda. Esta versión no ha podido ser verificada de manera independiente y deberá ser esclarecida por las autoridades sanitarias.
El problema adquiere mayor importancia porque el sarampión es una de las enfermedades más contagiosas conocidas y puede transmitirse con facilidad en espacios cerrados y concurridos. La Organización Mundial de la Salud señala que sus complicaciones pueden incluir neumonía, encefalitis, diarrea grave y otras afecciones.

Perú está bajo emergencia sanitaria por sarampión
La denuncia ocurre en un momento particularmente delicado para el sistema sanitario peruano. El 18 de mayo de 2026, mediante el Decreto Supremo N.° 008-2026-SA, el Gobierno declaró una emergencia sanitaria por 90 días debido al brote de sarampión con transmisión local confirmada en Puno y al riesgo elevado de diseminación hacia Lima Metropolitana, además de otras regiones del país.
Meses antes, el Minsa ya había emitido una alerta epidemiológica para reforzar la vigilancia, establecer la notificación de casos dentro de las 24 horas, activar equipos de respuesta rápida e intensificar la vacunación, con el objetivo de alcanzar una cobertura de 95 % en menores de cinco años.
La magnitud de la respuesta oficial también muestra el nivel de preocupación: el Ministerio de Salud informó en mayo que había distribuido 1 185 435 dosis de vacunas contra el sarampión a las regiones del país, una cantidad 17,5 % superior a la programación prevista para 2026.
El riesgo para pacientes y personal
Las fuentes consultadas cuestionan que, ante la existencia de casos sospechosos, parte del personal no estaría utilizando de manera constante equipos de protección respiratoria.
Según los testimonios, algunos trabajadores no utilizarían mascarillas de alta protección en determinadas áreas del establecimiento. Sin embargo, no corresponde afirmar que exista una disposición general que haya eliminado el uso de mascarillas en todos los hospitales del Minsa, pues las medidas pueden variar según el área, el tipo de paciente y las indicaciones de control de infecciones.
La preocupación central planteada por los trabajadores es otra: si existe una sospecha de sarampión, consideran indispensable reforzar las medidas de aislamiento, protección del personal y control de contactos para evitar una eventual transmisión dentro del establecimiento.
El riesgo es particularmente sensible cuando el flujo de pacientes incluye personas vulnerables. La OMS advierte que contraer sarampión durante el embarazo puede ser peligroso para la madre y asociarse con parto prematuro y bajo peso al nacer.
Por ello, la permanencia de una persona potencialmente contagiosa en un área de tránsito común, de confirmarse, debería ser materia de evaluación inmediata por los responsables de epidemiología y control de infecciones.

¿Qué está haciendo el hospital?
El Hospital de Emergencias José Casimiro Ulloa es un establecimiento especializado en atención de emergencias y constituye un punto estratégico dentro de la red sanitaria de Lima. En abril, el hospital informó que contaba con más de 180 profesionales de salud y que mantenía un sistema de monitoreo permanente para responder ante eventos que pudieran generar una sobredemanda de sus servicios.
Precisamente por su condición de establecimiento de emergencias, la existencia de una eventual cadena de transmisión interna requeriría una respuesta epidemiológica rápida.
HCC Noticias deja constancia de que no ha podido verificar hasta el momento el número de trabajadores supuestamente contagiados, ni confirmar oficialmente que exista un brote intrahospitalario de sarampión en el Casimiro Ulloa.
La denuncia plantea, sin embargo, preguntas que deberían ser respondidas por la dirección del establecimiento y las autoridades sanitarias:
¿Cuántos casos sospechosos o confirmados de sarampión han sido atendidos en el hospital? ¿Existen trabajadores diagnosticados? ¿Se activó un protocolo de vigilancia epidemiológica? ¿Se realizó seguimiento de los contactos? ¿Qué medidas de aislamiento se están aplicando? ¿El personal cuenta con protección adecuada?
En un escenario nacional de emergencia sanitaria por sarampión, la respuesta a estas preguntas no solo interesa a los trabajadores del hospital, sino también a los pacientes y sus familias.