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Sep 28, 26
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Gasolina extra en Lima: el galón ya roza los US$8 y el bolsillo vuelve a pagar la cuenta

El precio de los combustibles vuelve a poner bajo presión a los consumidores, mientras factores internacionales, impuestos, costos de importación y márgenes comerciales explican el valor que finalmente se paga en los grifos.
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Recuerdo aún cuando Hurtado Miller subió, en ese Fujishock de agosto del año 1990, la gasolina que costaba 0,10 centavos de dólar por galón en los grifos en 3.000%; es decir, a US$ 3 el galón.

En diciembre de ese año, el ministro me invitó a tomar desayuno a su casa y, como yo vivía cerca y Alan García detrás de él, en Chacarilla, con notoria seguridad fui caminando. Allí estaban, en su linda residencia, Alfredo Jalilie, viceministro de Hacienda y mi amigo en la UNI, Luis Baba Nakao.

La cosa iba normal y el café estaba rebueno, cuando Alfredo me dijo: “Diputado, yo sé que no le va a gustar el acuerdo, pero se ha decidido subir de inmediato la gasolina en 60%, pues no hay caja para este mes y usted lo sabe”.

Del Fujishock de 1990 al galón de US$8

“¿Qué cosa?”, le espeté. “¿Me estás diciendo que vas a subir la gasolina 1.600%, ya que 60% de los 3.000% de agosto da eso?”.

“Sí”, dijo Alfredo, imperturbable.

De más estuvieron mis argumentos. La caja es la caja y, aunque yo tomé la palabra en el Pleno del Congreso días después, señalando mi disconformidad, la virgencita que lloraba, Alan con el tema de los penales, las remesas de migrantes y, por supuesto, la Doctrina Fujimori inventada por su asesor Hernando de Soto, dejaron de plano el tema.

Y bueno, era 60% nada más, pues la mayoría ni siquiera me escuchó cuando señalé que eso era 1.600% adicional y que la gasolina subía a US$ 4 el galón en los grifos. Los evangelios y mis estudios de posgrado en los EE.UU. parece que no me habían servido de mucho para comprender lo que estos señores llaman “la política”. Y vaya que eso era cierto, y empecé a comprender cosas inverosímiles.

Semanas después, también internalicé que, a veces, la economía no explica mucho. La consiguiente importación masiva de autos de segunda mano y luego los Toyota con timón a la derecha renovaron el consumo de gasolina.

Acabo de poner gasolina en el grifo y el galón está a S/ 27; es decir, el doble de fines del 90, o sea, US$ 8. Y, de repente, sube más, pues el tema de las guerras no parece que será cerrado en el corto plazo y los intereses de los bonos suben. Japón está fregado con su yen y carry trade, y Trump ha saltado hasta el techo con el ajuste que ha hecho la FED sobre el interés, aunque solo sea de 1/4 del 1%.

Me pareció importante preguntarle a mi IA, Blondie, sobre el tema.

Y, como sabemos, el WTI (West Texas Intermediate) es el precio de referencia del barril de petróleo crudo producido en los Estados Unidos. Funciona como el indicador internacional que utiliza el mercado peruano para calcular los costos de importación de combustibles.

Actualmente, la cotización de este crudo ronda los 92 a 95 dólares por barril. Para comprender cómo ese precio internacional en dólares por barril de crudo se transforma en casi 27 soles por galón de gasohol Premium en los grifos locales, interviene una larga cadena logística, tributaria y comercial.

Del crudo al combustible que llega al grifo

La transformación del precio se divide en cuatro grandes etapas que van sumando costos al producto original.

1. De crudo a derivado refinado

El barril no es de gasolina: un barril de petróleo crudo equivale a 42 galones americanos. Sin embargo, de ese barril no salen 42 galones de gasolina Premium; mediante el proceso de refinación se extraen diferentes proporciones de GLP, diésel, gasolinas y residuos.

Perú importa refinados: como la capacidad de refinación en el país es limitada, gran parte de lo que consumimos ya se compra en el extranjero directamente como combustible procesado, es decir, gasolinas ya refinadas, lo cual es notablemente más costoso que el crudo WTI básico.

2. Costos de importación y transporte

Fletes marítimos y seguros: traer el combustible en buques cisterna desde las refinerías del Golfo de México hasta el puerto del Callao añade costos logísticos significativos.

El factor del tipo de cambio: el petróleo y sus derivados se pagan estrictamente en dólares. Si el tipo de cambio frente al sol sube, el combustible se encarece automáticamente para el consumidor peruano, independientemente de si el WTI se mantiene estable.

3. Impuestos estatales

Al llegar y nacionalizarse el combustible, se aplican cargas tributarias fijas y porcentuales.

Impuesto Selectivo al Consumo (ISC): es un monto fijo por galón que grava a los combustibles según su impacto ambiental. Las gasolinas de alto octanaje (Premium) pagan un ISC elevado.

Impuesto General a las Ventas (IGV): se aplica el 18% sobre la suma de todo lo anterior: valor del combustible, flete e ISC. Es un impuesto en cascada que eleva el precio final.

Rodaje: un impuesto adicional asignado al mantenimiento vial.

4. Margen comercial y libre mercado local

Plantas de almacenamiento y distribución: empresas mayoristas, como Petroperú o Repsol, añaden sus costos operativos y márgenes de ganancia antes de venderlo a los grifos.

El margen del grifero y costos operativos: cada estación de servicio fija su precio libremente según su ubicación, costos de alquiler, personal y competencia local. Por ello, un mismo gasohol Premium puede costar S/ 18 en un distrito periférico y llegar hasta casi S/ 27 en zonas de alta plusvalía, como Miraflores o San Isidro.

Asimetría de precios (efecto pluma y piedra): en el mercado local existe una distorsión comercial conocida: cuando el WTI sube internacionalmente, los grifos elevan sus precios de inmediato, “como pluma”; pero cuando el WTI baja, los precios en los surtidores descienden de forma extremadamente lenta, “como piedra”, bajo el pretexto de que aún deben agotar el stock comprado caro.

¿Cuánto termina pagando el consumidor?

Resumen de la estructura del precio en el grifo

Componente Qué incluye Impacto estimado
Valor FOB / refinación Costo base del derivado en el mercado internacional, asociado al WTI. 45% – 50%
Logística e importación Fletes marítimos, seguros, almacenamiento y transporte local. 10% – 15%
Impuestos del Estado ISC, IGV (18%) y rodaje. 30% – 35%
Margen del grifo Costos operativos del punto de venta y ganancia comercial. 5% – 10%

Un dato para ahorrar

Para evitar pagar tarifas infladas, se puede utilizar la herramienta oficial Facilito de Osinergmin. Esta plataforma permite identificar los grifos formales de cada distrito y comparar los precios del gasohol Premium antes de abastecerse.

Los precios de los combustibles pueden variar significativamente entre establecimientos, incluso dentro de Lima, por lo que comparar antes de cargar combustible puede representar un ahorro para el bolsillo.

Si estás buscando optimizar el gasto de tu vehículo, indícame en qué distrito te encuentras o qué volumen sueles consumir al mes, y te ayudo a calcular el impacto de las tarifas o buscar alternativas de ahorro.

El Niño, los sismos y la cuenta pendiente de la prevención

Así que, si a esto se suman las calamidades señaladas por el “Niño”, que menciona la opinología en los medios, con hasta 30 grados de temperatura, y el que cada vez se es más consciente que en enero del año 2010 Haití tuvo su rotura de silencio sísmico luego de 250 años, con una mortalidad de 316.000 personas —cifra enorme respecto del pasado— y con similares características de epicentro a 15 kilómetros de Puerto Príncipe y 7,3 grados de magnitud.

En este contexto, el pronosticado sismo en Perú, que sigue aumentando por el tema de las placas de Nazca para Lima y Callao a casi 9 grados, y de yapa el tsunami, la verdad que aterra, pues la prevención no existe en Perú y eso de “después de robado, candado” no solucionará casi nada.

Ojalá Dios sea peruano o un milagro, como lo que pasó con el terremoto anunciado por Brian Brady en los 80 y que no sucedió. Hasta se señaló que sería similar al terrible de 1960 en Valdivia, Chile, de 9,5 Mw, con 10 minutos de liberación de energía. Todo es posible, y dicen que los milagros existen, aunque lo dudo. Las cosas tardan, pero desgraciadamente llegan.

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dennis
Formado en el Colegio La Inmaculada, Dennis Falvy es economista por la Universidad Católica, con licenciatura y bachillerato en Economía. Cuenta con una maestría en Proyectos de la UNI en colaboración con el BID y ha realizado estudios en la Universidad de Harvard, donde obtuvo una maestría en Administración. Ha ocupado puestos clave en el sector público y privado, incluyendo roles como Director de Planificación en MINCOM, Decano del Colegio de Economistas de Lima, y consultor financiero para empresas de navegación, minería, seguros, finanzas y turismo. Su trayectoria académica es amplia: ha sido profesor en ESAN, San Ignacio de Loyola, y jefe de prácticas en la Universidad Católica, además de conferencista en instituciones nacionales e internacionales. Con más de 5,000 artículos publicados, Dennis también ha dejado huella en medios de comunicación, tanto impresos como televisivos, y ha dirigido programas en TV abierta como Sentido Común, No Negociable, y A Título Personal. Su experiencia abarca roles como consultor de AID, evaluador de becarios Fullbright, y diputado nacional. Actualmente, se desempeña como asociado en Estudio Picón y continúa compartiendo su perspectiva económica a través del programa Cápsulas TV.
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