Hace un lapso, Bloomberg Line señalaba que el simposio de Jackson Hole concentraría la atención de los mercados ante el primer discurso de Kevin Warsh como presidente de la Fed y las dudas sobre el futuro de las tasas.
El analista Carlos Rodríguez Salcedo, desde la sede de Wyoming, que finaliza hoy, 29 de agosto, bajo la organización de la Reserva Federal de Kansas City, adquirió especial relevancia este año por el debut de Kevin Warsh en el encuentro desde que asumió la presidencia de la Reserva Federal de Estados Unidos. Su intervención se esperaba para auscultar señales sobre inflación, crecimiento y política monetaria, en momentos en que los mercados intentan determinar el rumbo que imprimirá a la Fed.
Jackson Hole y el peso de la Fed
Jackson Hole es un simposio económico que reúne cada año a responsables de bancos centrales, economistas y otros participantes para debatir asuntos relevantes para la economía y la política monetaria. Su seguimiento trasciende a Estados Unidos por el peso de la Fed sobre las condiciones financieras globales.
A diferencia de una reunión formal de política monetaria de la Reserva Federal, Jackson Hole no tiene como propósito decidir cambios en las tasas de interés. Su importancia reside en los mensajes que los responsables monetarios pueden ofrecer sobre los principales desafíos económicos.
El encuentro sirve, asimismo, como una plataforma para discutir asuntos que pueden influir en el rumbo futuro de la política monetaria. Para los mercados, los discursos permiten evaluar cómo los principales banqueros centrales interpretan variables como inflación, crecimiento y condiciones financieras.
La relevancia también responde al lugar que ocupa Jackson Hole en el calendario monetario. Goldman Sachs (GS) lo considera “tradicionalmente uno de los eventos de banca central global más destacados del año”, fuera de las decisiones individuales sobre tasas.
Tras la menor comunicación habitual de los bancos centrales durante agosto, Goldman destaca que el encuentro representa una oportunidad de alto perfil para escuchar a las autoridades antes de que se reanuden las decisiones sobre tasas en el otoño boreal.

El debut de Warsh concentra las miradas
Esta edición de 2026 supone el primer Jackson Hole de Warsh como presidente de la Fed. Citi señala que su comunicación hasta ahora se ha caracterizado por una interpretación estricta de no ofrecer orientaciones sobre la trayectoria futura de las tasas.
Según Goldman Sachs, “el discurso del presidente de la Fed suele ser el evento del día que más mueve al mercado”, aunque históricamente no ha producido una dirección consistente para el dólar.
El debut de Warsh, sin embargo, no implica por sí solo una reacción mayor. El análisis de Goldman concluye que “el primer discurso de un presidente en Jackson Hole no genera necesariamente una mayor volatilidad cambiaria”, de acuerdo con el comportamiento histórico del mercado.
Warsh, en su conferencia de prensa de julio, planteó la posibilidad de ofrecer un discurso sobre asuntos estructurales o una aproximación más tradicional a las decisiones previstas para los últimos meses del año.
Goldman Sachs considera que existe más incertidumbre de lo habitual sobre el contenido debido a que será su primera intervención como presidente. El banco señala que el discurso principal suele concentrarse en cuestiones actuales de política monetaria, aun cuando el simposio tenga un tema académico más amplio.
El mercado busca señales sobre las tasas
Los inversores buscarán mayor claridad sobre cómo responderá la Fed a la evolución de la economía. Christopher Hodge y Selin Aker, de Natixis, consideran que Warsh llega a su primer Jackson Hole bajo una presión mayor a la que suele enfrentar un presidente del banco central en su debut.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo se acercan a máximos de varias décadas, mientras persisten interrogantes sobre la Fed bajo Warsh. Para Natixis, los inversores quieren ahora “un sentido más claro de la función de reacción de la Fed”.
La otra señal estará en la estrategia contra la inflación. Los analistas consideran que el mercado también busca “la tranquilidad de que el banco central tiene un plan creíble para devolver la inflación al objetivo”.
Natixis espera que Warsh aborde los grandes cambios estructurales de la economía y los grupos de trabajo creados por la Fed, pero también que ofrezca parte de la claridad que demanda el mercado. Una cuestión central será cómo actuaría el banco central si la inflación permanece elevada.
Inflación, vivienda y auge de la inteligencia artificial
Warsh llega a Jackson Hole con señales contrapuestas dentro de la economía estadounidense. UBS identifica una fuerte presión sobre el mercado de vivienda por las altas tasas, mientras el auge de inversión asociado con la inteligencia artificial mantiene otro segmento de la economía en expansión.
Las hipotecas fijas a 30 años alcanzaron 6,66%, según los datos citados por UBS, mientras una familia típica destina 34% de sus ingresos al pago mensual de una vivienda de precio mediano. Las solicitudes semanales de hipotecas, además, han caído 6,4%.
Al otro lado aparece la inversión tecnológica. UBS estima que los gigantes del sector destinarán US$820.000 millones a centros de datos este año y considera que esos proyectos están relativamente aislados del costo del crédito debido a los retornos esperados de la infraestructura de inteligencia artificial.
Para UBS, el dilema consiste en que elevar las tasas para moderar el auge tecnológico podría profundizar la presión sobre la vivienda, mientras reducirlas para favorecer a los compradores de casas podría añadir impulso a una expansión tecnológica con potenciales consecuencias inflacionarias.

El discurso que movió las expectativas
La relevancia financiera de Jackson Hole no depende de que la Fed anuncie una decisión sobre las tasas. Los inversores examinan los discursos porque pueden modificar las expectativas sobre inflación, crecimiento y el rumbo de la política monetaria.
La cita llega, además, con esas expectativas bajo presión. Los mercados monetarios pasaron este miércoles a descontar por completo un aumento de tasas de la Fed antes de que termine el año, mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro avanzaron tras nuevos datos de inflación y actividad económica.
El PCE subyacente aumentó 3,3% interanual en julio, todavía por encima del objetivo de inflación de la Fed. A su vez, el consumo creció a una tasa anualizada de 3,4% en el segundo trimestre y las ventas finales a compradores privados domésticos avanzaron 4,2%, su mayor incremento en más de tres años.
Ese panorama eleva la atención sobre Warsh. Incluso sin una guía explícita sobre las tasas, sus referencias a la inflación y a la forma en que la Fed evalúa los datos pueden modificar la lectura de los inversores sobre las próximas decisiones del banco central.
La reacción no se limita al mercado de bonos. Las expectativas sobre tasas pueden trasladarse a las acciones, el dólar y otros activos financieros, de ahí que los inversores examinen tanto el tono como las prioridades económicas que Warsh exponga en su primer Jackson Hole como presidente de la Fed.
Las monedas latinoamericanas sienten el golpe
En este contexto, Manuel Farías, para Reuters, señala como resultado del discurso del presidente de la Fed, tan esperado, que las principales monedas de América Latina cayeron hoy viernes para acumular un retroceso semanal, en medio de un avance generalizado del dólar. Y es que, luego del discurso del presidente de la Reserva Federal, el mismo llevó a los mercados a aumentar las apuestas sobre un alza en las tasas de interés por parte de la Fed.
- Warsh dijo que el banco central estadounidense tendrá “trabajo por hacer” si las autoridades monetarias no confían en que la inflación subyacente vuelva a su objetivo del 2%.
Además, reconoció que las condiciones financieras no parecen restrictivas y se acercó más que nunca a admitir que podrían ser necesarias alzas de las tasas para aliviar las presiones sobre los precios.
- “Este es mi criterio: debemos estar seguros de que la inflación subyacente avanza hacia nuestro objetivo, de forma clara y a una velocidad suficiente”, afirmó Warsh en unas declaraciones preparadas para su intervención en el simposio económico de la Fed en Jackson Hole, Wyoming.
- “Warsh recalcó que la inflación de Estados Unidos aún se mantiene muy por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal. Con esto, el mercado interpretó que la Fed podría realizar un aumento en su tasa de interés, fortaleciendo al dólar frente a sus principales cruces”, dijo Banco Base.
- Los operadores estiman ahora un 58% de probabilidad de un alza de tasas en Estados Unidos en septiembre, frente al 36% anterior a los comentarios de Warsh, y un 89% de chances de una en diciembre, según la herramienta FedWatch de la CME.
- El peso colombiano lideró las bajas entre sus pares de la región al cerrar con un descenso del 1,35%, a 3.201,75 por dólar, con lo que acumuló una depreciación semanal del 5,43%, presionado además tras la presentación del presupuesto de gastos del Gobierno para el próximo año.
- El Gobierno radicó ante el Congreso un proyecto de presupuesto de gastos para 2027 en el que proyecta un mayor déficit y un aumento del endeudamiento, lo que encendió la alarma de analistas.
- Mientras, el índice bursátil COLCAP retrocedió un 1,28%, a 2.457,87 unidades.
- El peso mexicano revirtió avances previos y bajaba hacia el cierre un 0,34%, a 17,0291 unidades por dólar. Antes del discurso de Warsh, la moneda local llegó a avanzar un 0,15%, a 16,9462 por dólar. Mientras, el índice S&P/BMV IPC, integrado por las 35 acciones más líquidas del mercado, descendió 0,53%, a 65.484,32 puntos.
- El real brasileño cedió un 0,62%, a 5,1961 por dólar, para desvalorizarse un 1,06% en la semana; al tiempo que el referencial bursátil Bovespa avanzó un 0,22%, a 175.526 puntos, al cierre preliminar. Fue su octava alza seguida y acumuló un avance del 2,63% en la semana.
- El peso chileno cerró la jornada con un retroceso del 0,71%, en 930,40/930,70 unidades por dólar, y acumuló una caída semanal del 1,68%. Asimismo, el principal índice de la Bolsa de Comercio de Santiago, el IPSA, cedió ganancias iniciales y clausuró la sesión con una baja del 0,22%, en 11.445,56 puntos.
- El peso mayorista argentino se negoció equilibrado a 1.512,5 unidades por dólar, luego de haber anotado esta semana su nivel mínimo histórico de 1.520 pesos. El Banco Central (BCRA) compró el viernes US$82 millones y acumuló US$256 millones en la semana para sus reservas, para superar los US$14.000 millones adquiridos en 2026.
- El índice S&P Merval de la Bolsa de Buenos Aires, en tanto, retrocedió un 0,72% al cierre, donde las acciones más golpeadas fueron las del segmento energético.
- La moneda peruana, el sol, finalizó el viernes con una depreciación del 0,36%, a 3,3560/3,3580 unidades por dólar, y cayó un 0,39% en la semana. Por su parte, la Bolsa de Lima retrocedió un 1,16%, a 1.567,25 puntos.
El Perú no puede mirar de costado
Como ven, la cosa monetaria es tan relevante como todos los otros aspectos que se están viviendo en esta coyuntura mundial, en que asimismo lo geopolítico tiene especial relevancia.
El suscrito, que tiene la convicción de informar lo que pasa a nivel mundial en los aspectos de las finanzas y la posibilidad de un desmadre en sus mercados, tiene claro que hay una especie de autarquía en el Perú, con un Gobierno que va lento, que no ajusta ahora mismo sus enormes gastos corrientes, con ministros que no sé para qué han sido puestos en el gabinete, pues no califican, parlamentarios que vuelven y están obsoletos y, encima, pedido de “facultades” que no exhiben claridad alguna.
Y un BCRP que hace propaganda con su Velarde de que estamos en récord en todo, lo que es, sin duda, un uso malévolo de cifras, sin dar cabida a los enormes problemas que el país enfrenta, más que nada con una izquierda absolutamente irresponsable y que apunta a deslegitimar al actual Gobierno y ve asuntos como el de hoy en Jackson Hole o el tema de las stablecoins como algo que no nos afecta, lo que es, sin duda, una burrada más de esta perversa gente.
