La Bicicleta Financiera o Carry Trade fue uno de los instrumentos que se usaron hace años en la Argentina, en el gobierno de Macri, donde se cambiaban dólares por pesos para invertirlos en altas tasas de interés locales y así comprar más dólares que al inicio de esas operaciones.
Había, pues, una venta inicial de dólares por pesos y se invertían en instrumentos financieros a plazos fijos y, si el interés superaba a la devaluación del dólar y la inflación, la cosa OK; entonces se desarma la operación primigenia y se compran supuestamente más dólares.
El riesgo de apostar a la estabilidad del dólar
Los riesgos son si el dólar sube y golpea: las ganancias desaparecen y, además, no genera nada, ni producción ni puestos de trabajo, y hay severas pérdidas si la inversión se retira en masa. En rigor, se utilizó en la dictadura argentina, revivió en 2016 con Macri y ha vuelto en esta época. En rigor, entonces, este Carry Trade.
En rigor, es conocido popularmente en varios países de Latinoamérica como una inversión especulativa que consiste en aprovechar la diferencia de tasas de interés entre dos monedas.

En su forma más pura y global, funciona así: pides dinero prestado en un país con tasas de interés muy bajas (como Japón), cambias ese dinero a la moneda de un país que pague tasas muy altas (como México o Argentina) e inviertes esos fondos allí para ganar el diferencial.
Sin embargo, a nivel minorista o local (como ocurre frecuentemente en Argentina), se ejecuta de una forma más directa: vendes tus dólares para colocarte en pesos a plazo fijo o bonos, aprovechando que el dólar está «planchado» (estable o bajando), para luego volver a comprar dólares habiendo obtenido una ganancia neta en moneda dura.
Un ejemplo:
- El capital inicial: Tienes US$ 1,000.
- El cambio: Vendes esos dólares en el mercado local a un tipo de cambio de $1,000 pesos por dólar. Ahora tienes $1,000,000 de pesos.
- La inversión: Colocas ese millón de pesos en un instrumento financiero (como una letra del Tesoro o plazo fijo) que paga una tasa del 10% mensual.
- El cobro: Al cabo de un mes, tu inversión rindió y ahora tienes $1,100,000 de pesos.
- La reconversión: Vuelves al mercado de cambios. Si el dólar se mantuvo igual (a $1,000 pesos), compras dólares con tu nuevo saldo.
- El resultado: Ahora posees US$1,100. Ganaste un 10% neto en dólares en un solo mes, algo imposible de lograr en EE. UU. o Europa.
¿Negocio perfecto?
El carry trade parece un negocio perfecto, pero es altamente riesgoso y especulativo. Depende enteramente de una variable que el inversor no controla: la estabilidad del tipo de cambio.
Si en el día 29 de tu inversión el dólar sufre una devaluación repentina y salta de $1,000 a $1,200 pesos, tus $1,100,000 de pesos ahora solo te alcanzarán para comprar US$916. En lugar de ganar, perdiste dinero en dólares.
Por esta razón, en la jerga financiera se dice que hacer carry trade es como «recoger monedas frente a una aplanadora»: ganas sumas constantes durante mucho tiempo, pero si te descuidas un solo día, el mercado te pasa por encima.
Hay entonces que grandes fondos de cobertura piden créditos millonarios para tener yenes japoneses que hoy están en cero y de allí la intervención en el mercado del Gobierno japonés y de los EE. UU., pues peligra el futuro de sus bonos.
Grandes fondos de cobertura piden créditos multimillonarios en yenes japoneses (tasa cercana al 0%) y los colocan en bonos del Tesoro de EE. UU. o mercados emergentes. Los ciudadanos de a pie también, pero hay riesgos.