La “maquinita” del BCRP es una expresión popular en el Perú que se refiere a la emisión inorgánica de dinero por parte del Banco Central de Reserva del Perú para financiar el gasto público del Gobierno. Fue popularizada por Pedro Beltrán, eminente hombre público y empresario que era un enemigo de la emisión monetaria sin base. Durante los años 80 y principios de los 90, el uso de la “maquinita” imprimía billetes sin respaldo en la producción real, lo que causó una crisis de hiperinflación desastrosa.
Eso fue obra de Alan García, que nos llevó a la hiperinflación que, para colmo, fue medida por el índice de Laspeyres, que supone que la demanda de bienes permanece fija y solo cambian los precios, y ello con prohibiciones en el comercio exterior y, además, problemas con el dólar, exacerbó una hiperinflación enorme, cuyo número no era real, pero constituyó un “shock enorme”. ¡Diablos! ¿Qué hizo que la gasolina de agosto de 1990 hasta fin de año subiera 3.000% el galón y en diciembre 60% adicional sobre esos 3.000, es decir, 1.800% por ciento más? 4.800% en cinco meses. Increíble, pero así fue.

El Gobierno de Fujimori dio una ley del BCRP en la que se prohibió financiar al Tesoro Público con emisión de dinero, protegiendo así la estabilidad de la moneda.
Esta independencia técnica evita que el Banco Central se convierta en un instrumento político de los gobiernos de turno.
La «maquinita» es, en rigor, una metáfora popular utilizada para describir la emisión monetaria sin respaldo por parte del Banco Central. No se trata de un aparato físico imprimiendo billetes las 24 horas, sino de un proceso contable y digital mediante el cual el Banco Central crea dinero de la nada para financiar el déficit fiscal del Gobierno (cuando el Estado gasta más de lo que recauda).
¿Cómo funcionaba “la maquinita”?
- El déficit del Gobierno: El Estado gasta más dinero del que le ingresa por impuestos. Para cubrir ese hueco, le pide ayuda al Banco Central.
- La creación del dinero: El Banco Central crea dinero “nuevo” (ya sea imprimiendo billetes físicos o de forma electrónica mediante asientos contables).
- El intercambio de papeles: El Banco Central le entrega ese dinero nuevo al Gobierno. A cambio, el Gobierno le da al Banco Central un título de deuda (como Adelantos Transitorios o Bonos del Tesoro), que son básicamente promesas de pago a futuro.
- Inyección en la economía: El Gobierno utiliza ese dinero recién creado para pagar sueldos públicos, planes sociales, obras o subsidios.
- El impacto (inflación): Al haber una mayor cantidad de dinero en la calle, pero la misma cantidad de bienes y servicios disponibles para comprar, el valor de cada billete cae. Esto se traduce directamente en un aumento generalizado de los precios (inflación).

¿Cómo se “apagó” la maquinita?
“Apagar la maquinita” significa cortar el flujo de dinero que el Banco Central le emite al Tesoro. Para lograrlo, los gobiernos o bancos centrales aplican un plan de estabilización basado en tres pilares principales:
- Lograr el superávit fiscal: Es el paso más crítico. Si el Estado gasta igual o menos de lo que recauda, ya no tiene déficit. Al no haber déficit, desaparece la necesidad de pedirle dinero prestado al Banco Central.
- Prohibición por ley o compromiso político: El Poder Ejecutivo y el Banco Central firman compromisos firmes (o modifican la Carta Orgánica del banco) para dictaminar que no se enviarán más pesos o divisas al Tesoro bajo el concepto de adelantos o transferencias de utilidades.
- Absorción de los excedentes (saneamiento): Una vez que se deja de emitir para el Gobierno, queda el problema de los billetes sobrantes que ya están circulando. Para “retirarlos” del mercado, el Banco Central suele emitir títulos propios (como letras o bonos) para incentivar a los bancos y ahorristas a sacar sus billetes de la calle a cambio de una tasa de interés, o bien permite que el propio mercado absorba ese dinero mediante el crecimiento económico.
Cuando el Banco Central deja de emitir para financiar al Estado, se dice que la maquinita se ha apagado, eliminando la causa principal de la inflación crónica a largo plazo. Más sencillo, imposible. Los méritos a Velarde desconocen que fue la ley la que fue base para tener inflaciones bajas, por la prohibición de usar la maquinita, que es lo que quieren los salvajes de los izquierdistas que han llegado al Congreso. Burros que no aprenden jamás. Burros, pues.