Cada vez nos enteramos de más noticias de ataques de los EE. UU. a Irán; en este caso, un puente ferroviario importante, lo cual se hace a pesar de que se está negociando una salida para la paz.
Este ataque de los Estados Unidos a infraestructura de transporte y comunicaciones en Irán, que incluye puentes y vías ferroviarias clave, como parte de la escalada del conflicto militar y económico, muestra que el conflicto no tiene aún salida.
El puente que cayó en Golestán
Un misil de crucero estadounidense alcanzó el puente de Ogtay Khan en la provincia nororiental de Golestán, afectando un corredor ferroviario internacional que conecta con Rusia, Turkmenistán y China. Las incursiones aéreas ordenadas por la administración de Donald Trump han tenido como blanco puentes y rutas logísticas vitales para presionar al régimen de Teherán. Estos bombardeos paralizaron servicios ferroviarios hacia ciudades como Mashhad y buscaron debilitar las redes de transporte internas.
Los ataques a la infraestructura civil y económica ocurren en paralelo a un bloqueo naval en los puertos iraníes y restricciones en el estrecho de Ormuz. Las acciones militares se han intensificado tras la ruptura de altos al fuego temporales y la exigencia de Washington de lograr un acuerdo definitivo bajo sus términos.

Bombas que golpean rutas, no solo cuarteles
Y por ello, en Facebook, uno encuentra la noticia que comento, más armada, en que se señala que Estados Unidos ha vuelto a atacar Irán. Esta vez, contra una infraestructura ferroviaria estratégica que conecta el país con China, Turkmenistán y Rusia. Según informó el 9 de julio la agencia iraní Fars, misiles de crucero alcanzaron el puente de Ogtay Khan, en la provincia nororiental de Golestán. No era una base militar escondida en el desierto. Era una pieza clave de un corredor ferroviario internacional. Washington ya no se limita a golpear objetivos militares: bombardea comunicaciones, transporte y rutas comerciales para asfixiar a todo un país.
El ataque llegó por segundo día consecutivo, mientras Irán suspendía los trenes de pasajeros entre Teherán y Mashhad después de otro impacto atribuido a fuerzas estadounidenses e israelíes. Personas varadas, equipos de reparación enviados a las vías y traslados improvisados por carretera. Esa es la famosa «defensa de la libertad de navegación» que vende el Pentágono: destruir puentes ferroviarios a cientos de kilómetros del estrecho de Ormuz y después redactar un comunicado hablando de seguridad. El 7 de julio, el Mando Central de Estados Unidos reconoció ataques contra más de 80 objetivos iraníes. La maquinaria bélica siempre encuentra una frase limpia para esconder los escombros.

Un acuerdo roto y una guerra de cifras
Lo más obsceno es que el 17 de junio, Irán y Estados Unidos habían alcanzado un acuerdo marco mediado por Pakistán para frenar la guerra. Apenas unas semanas después, Donald Trump declaró roto el acuerdo y volvió a ordenar ataques. Así funciona el imperio: firma mientras le conviene, bombardea cuando quiere y exige que el resto del planeta llame «paz» a su obediencia. No están protegiendo el comercio mundial. Están dejando claro que cualquier país que construya relaciones fuera de la órbita de Washington puede ver sus puentes convertidos en objetivos militares.
Como se ve, la cosa está que arde y los EE. UU., a todo costo, quieren someter a Irán, e incluso el secretario del Tesoro señala que tratará de cortar las fuentes de financiamiento que tiene ese país, lo que cuenta con la oposición tenaz de Krugman, en un contexto en que él señala que son US$32 billones y no US$40 billones el endeudamiento de su país, y que, por si acaso, el 23% de la deuda de 40 billones de dólares corresponde a Social Security, Military Retirement, otros fondos y a Health Insurance Funds. Esa deuda equivale a 400 veces las RIN del BCRP.