Los Incas: José María Arguedas planteaba que somos un país pluricultural y multilingüe, eso obedecía a sus experiencias y a la vinculación activa que tenía con los descendientes de nuestros antepasados originarios y de diferentes naciones, que existían incluso antes del Imperio de los Incas.
Mucho antes existían diversas naciones en lo que hoy es Latinoamérica y, por lo tanto, diferentes lenguas, costumbres, arte, arqueología, etc. lo que en esencia viene a ser su cultura.
Los Incas hicieron algo importante: jamás trataron de borrar esas culturas, como sucedería y sucede en la actualidad. Los vencedores pretenden borrar todo vestigio de la cultura de los vencidos, borrar su historia e imponerle o inventarle otra.
Con la llegada de los españoles se pretendió imponer a sangre y fuego, lengua, costumbres religión, ideología, entre otras cosas, que finalmente prosperó en Lima, capital que ellos fundaron, pero no caló en las naciones que hasta hoy mantienen su cultura tradicional. Las luchas por las culturas de las naciones vienen de tiempo, incluso en el virreinato.
“Solicitaremos el reconocimiento de Túpac Amaru como pionero de la unidad continental, derechos de los pueblos, de la mujer y de la cultura andina”, dijo Pilar Roca, autora del libro “Túpac Amaru Defensor de los derechos laborales”.
Durante mucho tiempo incluso hasta los 70s del siglo pasado, en los colegios nos enseñaban que todo lo que venía del extranjero era bueno y lo producido en el país era burdo y de mala calidad, al punto de llamar cultura a lo foráneo y bajas culturas a las naciones peruanas, incluso latinoamericanas.
Nos enseñaban que la música clásica y el ballet, entre otras artes, eran cultura y para las manifestaciones artísticas de las culturas tradicionales encontraron la definición de folklore; “Saber popular”, “saber del pueblo”, etc. Mostrando un claro clasismo. Está claro que es en Lima donde se asienta lo extranjero y extranjerizante.
“El virus del parasitismo elegante ingresa al Perú por su capital europeizada que es lima”, dijo Luis E. Valcárcel y una anécdota desconocida dice que “aunque el incienso, utilizado ahora en las misas católicas y es considerado como uno de los regalos de los reyes magos, y para los españoles era percibido como un honor, en realidad, los aztecas intentaban ocultar el fuerte hedor de los invasores”.