Opinión
UE y China
May 18, 25
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Trump le da a China la oportunidad de su vida

Opinión

Martin Wolf refiere haber estado un par de semanas en Pekin y Hong Kong y reflexionó que los Estados Unidos es una potencia revolucionaria, mientras que China, es una potencia del statu quo.

En este sentido, la UE tiene mucho en común con China. Wolf escribe un artículo que es una delicia y que comparto en su esencia.

Señala que a los gobernantes de China les gusta el rumbo que está tomando el mundo y la propia China. La UE no es tan complaciente. Ellos también prefieren ampliamente el mundo que el presidente estadounidense Donald Trump está tratando de destruir, al mundo caótico que está tratando de crear.

El ascenso de China ha sido, sin lugar a dudas, espectacular. Hay varios motivos y Wolf los señala:

Los chinos pensaron en la crisis que se vive actualmente en Estados Unidos en relación con su propia revolución cultural, que comenzó hace casi 60 años. Y es que Mao Zedong utilizó su prestigio como líder insurgente para librar una guerra contra las élites burocráticas y culturales de China.

Trump también está utilizando su poder como líder electo de un movimiento insurreccional para derrocar a las élites burocráticas y culturales de Estados Unidos.
La intensa aversión a la revolución cultural es ampliamente compartida, al menos entre los miembros más antiguos de la élite china actual.

Tampoco les gusta la revolución de Trump.

En segundo lugar, muchos de quienes lograron escapar de la China de los años 1980 y 1990 para educarse en universidades occidentales de élite, admiraban los valores que veían allí y esperaban verlos arraigados en su propio país.

El imperio del derecho, la libertad personal y la ciencia moderna les parecían ideas admirables. Pero ahora lo que ocurre en EEUU, les parece doloroso. Hay traición a sus principios.

En tercer lugar, lo que sucede en los EEUU tiene claras ventajas para su propio país, pues la firma de Trump no vale nada, pues es un hombre que intenta demoler la economía canadiense, por lo que no será un amigo confiable para nadie.

Las alianzas que necesita EEUU para equilibrar a China en su propio vecindario o, de hecho, en cualquier otro lugar, probablemente serán muy frágiles.
Esto se aplica incluso a Japón y Corea del Sur, por no hablar de otros vecinos.

China gana terreno

En este entorno, China, la principal potencia comercial de Asia y el Pacífico, está destinada a dominar no sólo la región, sino mucho más allá de ella.
Incluso Europa, preocupada por Rusia y tan abiertamente abandonada por Estados Unidos, buscará una relación más amistosa con China.

La frase “Estados Unidos primero” de Trump seguramente significará sólo Estados Unidos.

En cuarto lugar, DeepSeek ha dado a los chinos un gran impulso de confianza.

Creen que Estados Unidos ya no puede bloquear su ascenso.

Xi Jinping tiene tres objetivos: estabilidad del régimen, desarrollo tecnológico y crecimiento económico.

No se trata sólo de DeepSeek, sino también del dominio chino del “sector de la energía limpia”.

Muchos piensan que los desafíos demográficos de China seguramente destruirán la economía.

Pero el problema en este momento es que hay muy pocos empleos buenos, no muy pocos trabajadores.

Es un problema de demanda, no de oferta potencial.

Esto seguirá siendo así durante mucho tiempo, debido al excedente de trabajadores rurales.

En quinto lugar, el problema de la demanda es ciertamente enorme, pero no es insoluble.

Hay pues la debilidad del sector inmobiliario, el impacto de la caída de los precios de la vivienda en los balances de los hogares, las consecuencias de estos cambios para las finanzas de las autoridades locales y la caída de los precios minoristas.

Todo esto recuerda a la economía japonesa post-burbuja.

Pero en realidad se trata de problemas estructurales y no cíclicos.

La realidad subyacente es que, como ocurrió antes con Japón y Corea del Sur, la capacidad de invertir productivamente los enormes ahorros de China (que todavía superan el 40 por ciento del PBI) ahora se ha derrumbado.

El déficit de demanda se llenó en parte con un enorme superávit en cuenta corriente.

Luego, cuando esto se volvió imposible, después de la crisis financiera, el agujero aún más grande que surgió fue llenado por un enorme aumento de la inversión en bienes raíces e infraestructura.

El primero ya está cayendo

Pero invertir aún más en el sector manufacturero sólo garantiza un exceso de capacidad cada vez mayor y, por ende, protección contra los inevitables aumentos de las exportaciones chinas.

Así, los europeos seguirán el ejemplo de Trump.

De hecho, lo harán debido al desvío de las exportaciones chinas hacia sus mercados que seguirá su ejemplo.

Hoy en día, los responsables políticos chinos hablan de “inversión en consumo”, pero hay que reducir la tasa de ahorro trasladando los ingresos hacia los hogares, desarrollando la red de seguridad social y aumentando el consumo público.

Los chinos creen que pueden sobrevivir al ataque de Trump y ayudarlos, al destruir la credibilidad de Estados Unidos y la percepción de su competencia.

Esto no significa que China esté segura de triunfar.

Pero sus mayores desafíos están en casa, no en el exterior, como siempre sucede con las grandes potencias señala Wolf.

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dennis
Formado en el Colegio La Inmaculada, Dennis Falvy es economista por la Universidad Católica, con licenciatura y bachillerato en Economía. Cuenta con una maestría en Proyectos de la UNI en colaboración con el BID y ha realizado estudios en la Universidad de Harvard, donde obtuvo una maestría en Administración. Ha ocupado puestos clave en el sector público y privado, incluyendo roles como Director de Planificación en MINCOM, Decano del Colegio de Economistas de Lima, y consultor financiero para empresas de navegación, minería, seguros, finanzas y turismo. Su trayectoria académica es amplia: ha sido profesor en ESAN, San Ignacio de Loyola, y jefe de prácticas en la Universidad Católica, además de conferencista en instituciones nacionales e internacionales. Con más de 5,000 artículos publicados, Dennis también ha dejado huella en medios de comunicación, tanto impresos como televisivos, y ha dirigido programas en TV abierta como Sentido Común, No Negociable, y A Título Personal. Su experiencia abarca roles como consultor de AID, evaluador de becarios Fullbright, y diputado nacional. Actualmente, se desempeña como asociado en Estudio Picón y continúa compartiendo su perspectiva económica a través del programa Cápsulas TV.
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