La nueva etapa de la meritocracia busca fortalecer una carrera magisterial basada en el desempeño profesional, la formación académica y el compromiso de los maestros con los resultados de los aprendizajes de sus estudiantes, con un reconocimiento del Estado peruano acorde a esos avances. Así lo afirmó el ministro de Educación, José Antonio Chang Escobedo, al presentar los alcances de esta política.
Evaluación para mejorar, no para castigar
Como parte de esta política, el titular del Ministerio de Educación anunció que se retomará la evaluación del desempeño docente conforme a la legislación vigente, incorporando progresivamente los resultados de aprendizaje de los estudiantes.
Durante 2026 serán evaluados cerca de 500 docentes de educación inicial, mientras que para 2027 se proyecta evaluar a aproximadamente 22 000 docentes de inicial y primaria.
«La evaluación no constituye una medida punitiva, sino una herramienta para identificar fortalezas y oportunidades de mejora, orientar la formación profesional y reconocer el esfuerzo de los maestros», precisó Chang.
Del reconocimiento general al incentivo por mérito
El nuevo enfoque plantea avanzar de una lógica basada principalmente en la antigüedad hacia una carrera que reconozca progresivamente el desempeño y los aprendizajes. En esa línea, el ministro plantea pasar de incrementos salariales generalizados a incentivos diferenciados, vinculados al desempeño profesional y a la contribución efectiva de los docentes a la mejora educativa.
«El Gobierno busca que el mérito tenga un papel central en el desarrollo de la profesión docente, reconociendo a quienes se preparan, cumplen con sus responsabilidades y trabajan para lograr mejores resultados con sus estudiantes de la educación pública», señaló.

Un déjà vu para el magisterio peruano
Esta no es la primera vez que Chang impulsa este tipo de reforma. Entre 2006 y 2011, durante el segundo gobierno de Alan García, ya ocupó el Ministerio de Educación y promovió la incorporación de la meritocracia a la carrera magisterial, con una evaluación censal que llegó a convocar a cerca de 261 000 docentes nombrados y contratados. Aquella evaluación enfrentó entonces una fuerte resistencia del Sutep, que llegó a bloquear la prueba y obligó al propio Chang a postergarla. Ese antecedente es, en buena parte, el que hoy vuelve a poner en tensión al gremio magisterial frente al regreso del ministro y de una política que —aunque con otro nombre y otro contexto— apunta en la misma dirección.
Chang regresó al Minedu el 28 de julio de este año, luego de que Keiko Fujimori lo convocara para integrar su gabinete ministerial, encabezado por el premier Luis Galarreta. Antes de asumir el cargo, se desempeñaba como rector de la Universidad de San Martín de Porres, casa de estudios que dirige desde 2011.
El objetivo: mejores aprendizajes
La meritocracia forma parte de una transformación más amplia del sistema educativo. Chang sostiene que infraestructura, docentes, directivos, materiales y gestión deben estar articulados para garantizar que los estudiantes aprendan desde el primer día de clases.
El objetivo final de toda política educativa es mejorar los aprendizajes de los estudiantes; por ello, fortalecer la carrera docente significa también fortalecer la escuela y colocar al estudiante en el centro de las decisiones.
El ministro reafirmó así su compromiso con una carrera magisterial en la que el mérito, el desempeño, la formación permanente y la responsabilidad con los aprendizajes sean reconocidos y valorados.
«El mérito vuelve a ser el principio de la carrera docente. Se retoma la evaluación e incentivos por desempeño», resaltó José Antonio Chang Escobedo.