Sin importar el peligro que corre la población del distrito de San Bartolomé en Huarochirí, un inescrupuloso empresario está construyendo una playa de estacionamiento en el cauce del río Rímac reduciéndolo temerariamente, lo que podría provocar desborde e inundaciones en épocas de crecida, así lo denunció Susana Bozzo Rotondo, vecina del lugar.
El responsable de estos trabajos que atentan contra el curso natural del río, sería el propietario de la discoteca llamada “Época”, quien recientemente ha comprado un terreno en San Bartolomé a la altura del kilómetro 59 de la Carretera Central.
Bozzo manifestó que lo grave del asunto es que esta obra cuenta con el apoyo de maquinaria del ministerio de Vivienda (ver video) y tiene autorización de la municipalidad distrital de San Bartolomé.
“El alcalde Ismael Contreras los ha avalado para que hagan esta barbaridad en el río. La Asociación Nacional del Agua (ANA) prohíbe que se obstaculice el cauce del río. Eso es sagrado, el río no es ni mío, ni del alcalde ni de nadie, es algo que no se puede tocar. Además, ¡qué hace el Ministerio de Vivienda obstaculizando el cauce del río al hacer un estacionamiento!”, declaró.

Vecinos buscan evitar una desgracia
La denunciante manifestó que los vecinos “hemos tenido que contratar maquinaria para limpiar el cauce del río para evitar una desgracia con un desborde, porque ya hemos tenido esa experiencia años atrás. Nos preocupamos porque el cauce del río esté completamente limpio. A la hora que venga un huaico, los perjudicados vamos a ser todos. Hay una casa que está en la ribera del río, si se produce un desborde, la van a destrozar”.
Susana Bozzo sostuvo que el terreno donde se construye la discoteca “Época” en dicho distrito no tiene salida, pero otros predios están en las mismas condiciones y sus propietarios no han tenido problemas y menos han pretendido ganar terreno reduciendo el cauce del río.
Sin embargo, advirtió que lamentablemente “personas de otras chacras han hecho una pista que cruza el río, lo cual también es peligroso. Claro, si ya ven el desmadre que está provocando este señor, los otros también quieren aprovechar”.
“Esto es un abuso cometido con autorización de la Municipalidad. El dueño de la discoteca ha contratado a venezolanos para que hagan el trabajo, quizá porque le cobran más barato. Los vecinos estamos muy preocupados”, añadió.
