La llegada de un ex beatle a tierra peruana jamás será una novedad que pasa desapercibida. Amigos del rock, ambiguos del reggaetón y hasta clásicos criollos estoy seguro que se darán cita en esta tercera visita del gran Paul McCartney. Ojo que llegará con un sold out apabullante e inimaginable para la elite de artistas de categoría que llegan de vez en cuando a nuestra alicaída escena nacional.
Lejos están las grandes giras de viejas glorias de la canción hispana y del idioma anglosajón. Lejos y casi utópicas las presentaciones en el Sky Room de un hotel que hoy guarece a la Sunat en el centro de Lima, amén del María Angola que recibió a grandes mitos musicales como Olivia Newton – John, América, Yes, entre otros.
¿Por qué me ocupo de esta llegada? Pues porque debe ser la última vez que veremos al gran artista del siglo XX en toda la majestuosidad que su edad se lo permita. Con más de 8 décadas encima, y con un show de 3 horas sin parar es una buena manera de agradecer al público que nunca lo olvidó, y siempre lo acompañó por todas sus agrupaciones desde Los Beatles, Wings y sus etapas solista. Es, en suma, un ajuste de cuentas con el tiempo, el público y sus ganas de regalar su tiempo a las nuevas generaciones mostrando que es el artista del siglo solo comparado con Chopin, Beethoven y que pasarán cien años más y su estela artística seguirá siendo estudiada.
Hoy llega de la mano con su tour Got Back. La cita será el 27 de octubre en el Estadio Nacional. Será una especie de tributo al disco único que trataron de plasmar con un documental – Let it Be- que poco hizo por evitar el final de una de las agrupaciones de música popular más famosas de todos los tiempos. Claro que hay momentos emotivos en el show: cuando canta Here today dedicado a su amigo y socio John Lennon, al igual que cuando interprete I´ve got a feeling con la imagen de John y el momento top será cuando cante con el público Now and then.
A esta se suman más o menos 30 canciones más. Todos hits insuperables. Olas interminables y lloriqueos, emociones a mares y las manos ya dolidas de tantos aplausos en el que se unirán familias y generaciones diversas. Para que lo tengan claro, la abuelita, la hija y los nietos gozarán al igual que el abuelo y su vaso gigante de cerveza disfrutando con sus hijos y nietos. Así de mágica es la música y el arte que emana Paul.
Si pueden vayan. No van a querer que el show termine nunca. ¿Se nota que soy fan de Paul? Espero sus comentarios.